Browsing: Educación y docencia

Bibliografía para psicólogos

Uno de los problemas más grandes de la psicología de hoy es que no hay una que sea realmente católica en su dimensión práctica o clínica. Habrá católicos que sepan de psicología, pero no psicólogos que apliquen una psicología realmente católica.

Personalmente he estado buscando muchos libros para conseguir acercarme a conocimientos aplicables a la psicología práctica que sean católicos, pero hay bastante poco y muy poco conocido. Creo que la filosofía antropológica del Prof. Leonardo Polo (en proceso de beatificación) es la más acertada, pero no es lectura sencilla. Para iniciarse a la psicología católica hay que acercarse a la filosofía y a la teología como mínimo.

Dentro de los libros que en mi trayectoria he visto especialmente buenos puedo destacar los siguientes.

Polo, Leonardo, Antropología trascendental I. La persona humana, Navarra: Eunsa, 2013 .

Casi todos los libros de antropología de este autor merecen mucho la pena, como “Presente y futuro del hombre”, «Quién es el hombre», “Lecciones de ética”, “Aprender a crecer”, “Lecciones de psicología clásica”, etc. Pero esta es simplemente una obra maestra y fundamental para entender la radicalidad del ser persona en la filosofía de Polo. Es una propuesta para ampliar los trascendentales clásicos y dar auténtica dignidad a la persona. Es una forma de ver al hombre desde la mirada de Dios más que desde el descubrimiento empírico. Sus aportaciones son fundamentales para que la psicología no se quede en la naturaleza herida o en un modelo clásico tomista que, sin dejar de ser válido, carece de alas.  

Este libro se recoge ahora junto al vol. 2 en «Antropología trascendental» Obras completas Vol. XV, Navarra: Eunsa, 2016 (ISBN: 9788431331146)

Echavarría, F. Martín, La praxis de la psicología y sus niveles epistemológicos según Santo Tomás de Aquino, Girona: Documenta Universitaria, 2005.

Es la tesis doctoral del autor. En ella recoge la visión práctica de la psicología desde Santo Tomás. Una obra espectacular y de un autor que merece mucho la pena seguir. Nivel alto.

Echavarría, F. Martín, Corrientes de psicología contemporánea. Barcelona: Scire, 2010.

Es un recorrido entre las diferentes corrientes de psicología desde un enfoque claramente católico y tomista, fruto de mucho trabajo del autor en clase y en sus conferencias. Nivel medio-alto.

Mercedes palet, La educación de las virtudes en la familia, Barcelona: Scire, 2007.

Consiste en la adaptación de las virtudes presentadas por Santo Tomás a la familia de hoy y su análisis. Nivel medio-alto.

Allers R., Naturaleza y educación del carácter, Barcelona: Editorial Labor, 1950.

Consiste en un análisis declaradamente católico de la patología del hombre. La santidad como único remedio de la salud mental. Analiza el carácter y la psicología del hombre a la luz de la fe. Nivel. Medio-alto.

Andereggen, I., y  Seligmann, Z., La psicología ante la Gracia, Buenos Aires: Educa, 1999.

Consiste en una recopilación de artículos de diferentes autores, entre los cuales están Martín Echavarría y Rudolf Allers. Ha recibido el premio al mejor libro católico en el año de edición. Nivel medio.

Pieper Josef, Las virtudes fundamentales, Madrid: Rialp, 2003.

Es un recorrido entre las diferentes virtudes tomistas. Un libro fundamental y clásico dentro del estudio de las virtudes. Nivel medio-alto.

David Isaacs, La educación de las virtudes humanas y su evaluación, Pamplona: EUNSA ediciones universidad de navarra 2003.

Es un recorrido entre las diferentes virtudes tomistas a lo largo de las diferentes etapas evolutivas. Hay pocos intentos de elaborar una evaluación de las virtudes y aunque no está demasiado conseguida, en mi opinión, sí lo está el encuadre de las virtudes en la educación familiar. Nivel medio-bajo.

Xosé Manuél Domínguez  Prieto, Psicología de la persona, Madrid: Palabra, 2011.

Muy buena propuesta antropológica para entender a la persona desde un enfoque profundo y sencillo a la vez, pero también bastante práctico. Es de herencia personalista, pero presentada de una forma no académica, sino discursiva y reflexiva. Sencillo y práctico a la vez. Nivel medio.

Juan Manuel Burgos, Antropología: una guía para la existencia, Madrid: Palabra, 2008.

Un manual de filosofía muy bien estructurado, académico y profundo, aunque en algunos aspectos es bastante cuestionable. El autor es Dr. en Física y Filosofía, prof. del Inst. JPII, y de la UCM, pero sobre todo es fundador y presidente de la Asociación Española de Personalismo. Aborda la persona, su estructura, sus ámbitos de actuación y obrar, así como su destino final. No es la mejor antropología, pero es bastante válida. Quizás falle en la trascendentalidad de la persona. Nivel medio-alto.

Juan Manuel Burgos, Introducción al personalismo, Madrid: Palabra, 2012.

Un manual resumido de las diferentes corrientes personalistas que permite entender el origen del personalismo y su esencia filosófica y práctica. Nivel medio-alto.

Blanca Castilla y Cortázar, Persona y genero. Ser varón y ser mujer, Barcelona: Eiunsa, 1997.

Aborda un acercamiento específico a la persona desde su dimensión sexuada y relacionada con el cosmos. Trata la persona como “apertura” y su implicación trascendental, partiendo desde sus relaciones familiares (filiación, paternidad, maternidad). Un enfoque personalista de origen Zubiriano, de una Dra. en Teología y Filosofía con conocimiento de la antropología de Leonardo Polo y una intención muy interesante de proseguirla. Nivel medio.

Blanca Castilla y Cortázar, Persona femenina, persona masculina, Madrid: Rialp, 1996.

En este librito la autora ofrece una sugerente hipótesis en la que enraíza sexo y persona. Aborda de forma más específica la diferencia entre el ser persona masculina y el ser persona femenina, definiendo primero que es persona. Un librito pequeño, denso y sintético, pero de fácil lectura, que propone una visión nueva y con muchas implicaciones en cuanto a la diferenciación sexual. Nivel medio-bajo.

Karol Wojtyla, Persona y acción, Madrid: BAC, 2007.

Este libro es la obra filosófica central de Karol Wojtyla. Es un estudio de la persona centrado en la acción como punto de partida. Es un libro central para el personalismo y sobre todo para entender a la persona desde la experiencia. La acción y la experiencia  son explicativas del fenómeno humano. No es un tratado sistemático, sino un análisis de cómo lo que hace el hombre, le define y le revela. Es un nivel alto.

Richard Cohen, Comprender y sanar la homosexualidad, Barcelona: Eiunsa, 1997.

Aborda el problema de la homosexualidad aportando todos los estudios reales que hay a favor o en contra, explicando su origen en las heridas personales. Su documentación es especialmente interesante. El autor está muy perseguido por los LGBTI precisamente por ser un homosexual que pretende ayudar a comprender correctamente ese misterio de la atracción del mismo sexo. Nivel medio.

Lucas Lucas, R., El hombre espíritu encarnado: compendio de filosofía del hombre, Salamanca: Ediciones Sígueme, 2008.

Aborda la antropología de la persona. No es muy sistemático y a veces profundiza de forma irregular determinados aspectos, pero es interesante por muchos aspectos. Nivel medio.

Lorda Iñarra, J. L., Antropología teológica, Pamplona: Eunsa, 2009.

Trata de abordar la antropología teológica de la persona desde Juan Pablo II, centrando el designio de la persona en Cristo. Tiene muchas referencias específicas y etimológicas, aunque le falte aterrizar realmente al hombre de a pie. Nivel medio-alto.

Melina, L., Noriega J. y Pérez-Soba, J. J., Caminar a la luz del amor. Los fundamentos de la moral cristiana, Madrid: Ediciones Palabra, 2007.

Un manual estupendo sobre muchísimas cuestiones relacionadas con el amor humano y la ética del obrar humano y, por lo tanto de su vocación. Trata muchos temas, aunque de forma algo breve, con muchas citas y con un lenguaje bastante sencillo. Nivel medio-alto.

Pérez-Soba, J. J., Creer en el amor. Un modo de conocimiento teológico, Madrid: BAC, 2014.

Se centra en la epistemología de la dinámica amorosa a en la que está metido el hombre para poder descubrir el amor del Padre. Es un desarrollo de la Dei Verbum del Concilio Vaticano II. Nivel alto.

{ Comments are closed }

Aspectos esenciales del estudio

La principal razón por la que los alumnos de la ESO suspenden no deriva de los innumerables trastornos de dislexia o de la atención (TDAH), tampoco depende de una pobreza intelectual, sino principalmente de dos factores: la escasa motivación intrínseca a crecer en el saber (maduración intelectual) y una falta de estudio planificado y organizado con lógica. A éstas se les puede añadir un exceso de uso, por un lado, de las nuevas tecnologías, especialmente redes sociales (WhatsApp, Twitter y parecidos), consumo digital (Youtube) y videojuegos, y por el otro por un aburrimiento dado por tener demasiadas cosas y actividades continuamente al alcance, es decir, una saturación de posibilidades que suscita apatía y que inhibe la capacidad de asombrarse por las cosas más sencillas, así como de desear aquello que exige esfuerzo hasta el punto de mover la voluntad personal. Si el entorno familiar no puede o no está suficientemente despierto en la influencia de todos estos factores, el fracaso escolar será la punta del iceberg que delatará la situación de incompatibilidad con una vida de estudio concentrada y dedicada a ello. Estudiar, en su sentido más amplio, implica un equilibrio y un orden interior, y por lo tanto una mínima capacidad de priorizar entre nuestros deseos y necesidades. Sin ese equilibrio se puede sobrevivir, se puede iniciar alguna actividad a medio plazo, pero no se puede ser una persona capaz de investigar por medio de la razón, ni se puede ser un referente educativo capaz de acompañar a otros en su crecimiento, ni de innovar y sostener iniciativas buenas y complejas a largo plazo, que es lo que construye una sociedad realmente. De allí deriva que hoy en día se estén apoyando y difundiendo fácilmente a nivel político, educativo y moral teorías equivocadas sobre el ser humano sin ningún fundamento. Porque entender el bien, desearlo cuando se muestra arduo, saber descartar lo malo y perseverar en el bien sin distraerse por las sensaciones o dejarse guiar por la emocionalidad tan lábil y frágil que presenta el ser humano, es una tarea exclusiva del hombre virtuoso, que es quien tiene este orden mental que estoy poniendo a la base de todo desarrollo intelectual y educativo.

EstudiandoDicho esto a modo de breve introducción sobre lo que esconde por lo tanto el fracaso escolar que yace debajo de tanto estudio y esfuerzo académico (aunque en ocasiones no es tanto), quiero resumir los puntos más esenciales de la metodología MdE360 que propongo siempre para salir adelante con los estudios.

Antes de ver los dos puntos centrales del estudio es preciso recordar la gradualidad de la incorporación de la técnica de estudio, ya que tiene mucho sentido a la hora de crecer al mismo tiempo en la técnica, que tiene que ver con el saber cómo se debe de hacer algo, y en el hábito, que es la capacidad de llevarlo adelante en cuanto a recursos psicológicos y anímicos.

Estas 3 etapas de la incorporación ideal de la técnica de estudio se colocan al final de primaria, al principio de secundaria y entre secundaria y el bachillerato.

Primaria

Lo primero que hay que investigar es cuándo se empieza a estudiar de forma realmente estructurada. En mi opinión desde 4º de primaria (9-10 años) ya se puede empezar a estudiar con cierta organización. El estudio será casi un mero traslado de las ideas del libro a un papel, pero, aunque la elaboración conceptual sea muy simple y muy poco exigente, esa copia de ideas se hará enmarcada y estará manifestando la estructura conceptual que viene en el mismo libro, por lo que esa copia es buena y útil. Además permite una mínima reelaboración de las frases, un emplazado del texto personalizado y manual, la incorporación de ciertos signos propios de la esquematización como las abreviaturas y las flechas o los guiones, el añadido de cuestiones aportadas por el profesor y apuntadas en el libro, etc. Pero sobre todo pondrá al alumno en la obligación de sentarse un tiempo fijo en su cuarto a trabajar, empezando por una tarea no tan exigente como la de secundaria, pero igualmente útil para introducirse a los hábitos de estudio, tan importantes como la metodología empleada. Además, esos esquemas, aunque sean sencillos y conlleven poca elaboración personal permitirán el ejercicio de la repetición de los conceptos en voz alta, esto es, la memorización, evitando que se haga directamente del libro y forzando el abandono del estudio memorístico del texto. Esta desvinculación es muy importante porque es el motivo principal de fracaso en la secundaria, donde estudian leyendo una y otra vez los párrafos del texto y haciéndose incapaces de reelaborar ese aprendizaje, personalizarlo y, por lo tanto, saberlo comunicar. Al introducirse en secundaria el elemento “cantidad de materia”, es bueno que por lo menos desde 5º y 6º de primaria el alumno se esté acostumbrando a memorizar partiendo de su escrito (aunque no esté muy elaborado personalmente, repito), en modo que cuando tenga que hacer eso mismo en muchas asignaturas y con mucho contenido, la atención y el esfuerzo no se centren en adaptarse a esa mecánica, sino sobre todo a la cantidad de conceptos que se tienen que abarcar con ella.

Secundaria

Si desde primaria se está asumiendo este tipo de técnica de estudio basada en el esquema y la repetición, en secundaria (de 12 a 15 años) nos centraremos por un lado en que ese hábito de estudio se consolide para poder crecer (pasando de una hora diaria a dos, aproximadamente) y por el otro facilitaremos la atención más específica a un contenido que empieza a ser más exigente. El contenido académico suele crecer circularmente a lo largo de las diferentes etapas escolares, es decir, se va viendo lo mismo, pero cada vez con más profundidad y complejidad. El hecho de asimilar adecuadamente los contenidos de primaria, permite asentar estructuras conceptuales a las que se irán enraizando los conceptos posteriores y permitirá además no una simple creación de conceptos, sino su expansión. Por poner un ejemplo que ayude a entender esta idea que es muy importante, podemos mencionar el estudio de la célula. No es lo mismo empezar a estudiar la célula con toda su compleja biología que ampliar unos estudios iniciales ya dados previamente de forma muy sencilla. Otro ejemplo de este principio extraído del márquetin es el tráiler de las películas. No está pensado sólo para hacer publicidad de la película, sino para generar expectativas y suscitar el deseo de verla. La información que se propone está seleccionada específicamente para que ni reste nada a la película, ni deje indiferente, esto es, tiene que generar expectación sin desvelar lo esencial. Algo parecido ocurre con la ampliación en espiral del currículo académico de primaria a secundaria.

Lo que se mantiene en secundaria y que a veces no se trabaja como se debería es, sin embargo, la necesidad de practicar el contenido de las asignaturas instrumentales, esto es, los idiomas (sobre todo el propio) y las matemáticas (o en general las ciencias, si incluimos la disciplina de Física y química). Estas asignaturas exigen no sólo alcanzar un conocimiento, sino desarrollar su aplicación concreta de forma lo más automatizada posible. En otras palabras, no es cuestión sólo de saber cómo se resuelven unos sistemas de ecuaciones de segundo grado, hace falta saber hacer todas las operaciones implicadas de forma automatizada y correcta. Éste es uno de los errores típicos en secundaria que a veces ya se aprecia en primaria. Un alumno no puede resolver rápidamente sistemas de ecuaciones si no sabe despejar las incógnitas con cierta soltura o realizar las operaciones básicas correctamente y sin dedicarle esfuerzo. Este concatenamiento de capacidades tiene que crecer no sólo en amplitud, sino también en profundidad, es decir, tiene que ser cada vez más automatizado, para que las tareas de niveles más simples no coman los recursos mentales necesario para desarrollar las tareas más complejas. Esto vale para las matemáticas, pero también para los idiomas, ya que los idiomas también se aprenden según esta lógica de apilamiento interrelacionado. Sobre los idiomas, y en concreto sobre el bilingüismo tan de moda como exigido hoy en día, añadiré algo importante, pero al final del escrito.

De secundaria a bachillerato

El salto de secundaria a bachillerato (de los 15 a los 17 años) implica una exigencia muy importante. Por un lado aumenta nuevamente la cantidad de conceptos, por el otro su exigencia a nivel abstractivo es mucho mayor. Entrar en esta etapa sin una metodología de estudio no sólo clara, sino arraigada, hace bajar el rendimiento y, además, puede aumentar la frustración (aunque no el fracaso necesariamente), porque el deseo de aprender y la percepción de la propia capacidad están presentes, pero la exigencia estará puesta ahora en abarcar mucho contenido complejo, lo que exige necesariamente una metodología para organizar el contenido a estudiar y una capacidad para elaborarlo y memorizarlo. El alumno sabe que puede, pero ahora tiene que dar más de sí y eso aumenta la autoexigencia promoviendo la frustración personal o, en el mejor de los casos, el estrés. En el caso de la frustración sólo se puede resistir, aceptar esa bajada de rendimiento, dirigir las metas en función de lo que se nos da mejor o peor y finalmente aguantar firmes mostrando el máximo esfuerzo e interés, algo que siempre ayuda en la psicología de la relación profesor-alumno. Con el tiempo la especialización de la materia, el cambio de centro y profesorado (universidad), la aplicación de estrategias de afrontamiento, etc. podrán ayudar a rebajar, e incluso eliminar, esa frustración.

Dicho esto podemos pasar a presentar los errores más graves que observo en secundaria y que más inciden en el fracaso escolar. Es importante verlos antes para enfocar adecuadamente la propuesta en positivo:

  • Un estudio basado en la lectura repetida cercana al examen o esporádica del texto del libro

Ya lo hemos dicho, pero es el más importante. No se puede estudiar leyendo simplemente del libro una y otra vez. No se puede por dos razones. La primera es porque la neurolingüística ha demostrado que nuestra forma de estructurar el pensamiento es proposicional, por lo que la incorporación de información en ese formato debilitará una reelaboración del contenido aprendiéndose de memoria y con esa misma estructura proposicional. La segunda es por una cuestión técnica, ya que con el tiempo la cantidad de conceptos a abarcar no harán viable esa técnica para el estudio de gran cantidad de información en poco tiempo, como se da en la universidad, por ejemplo.

  • La consideración de que el estudio consiste en realzar el cuaderno y las actividades;

Al no tener el alumno una exigencia real de estudio, se dirige a las tareas como objeto principal del mismo. Lo importante viene a ser hacer los ejercicios del final de la unidad o completar los que se hicieron en clase. Eso, a pesar de todas sus bondades, ni es suficiente ni desarrolla un mejor aprendizaje de lo que está realmente presente en las unidades didácticas. De hecho es un tipo de tarea pensada más para comprobar si se ha entendido la unidad o repasarla que aportar conocimiento o permitir reelaborarlo. Sin embargo, exige en ocasiones una cantidad de tiempo que descentra el aprendizaje de forma importante.

  • Un desaprovechamiento del uso de la agenda y su potencial para la planificación del estudio.

La agenda es otro punto muy débil del trabajo del estudiante. Es vista como un objeto raro con muchos datos que parecen inútiles (horarios, mapas, tablas, notas, etc.) y se le atribuye un sentido tan básico como apuntar cosas que puedan ser necesarias para ciertos días (cosas que hay que traer, exámenes, etc.). En el mejor de los casos se apuntan las tareas que se mandan en el día, pero en el mismo día que son mandadas. La agenda sin embargo, como veremos, es una herramienta para trabajar la planificación, distribuir las tareas a lo largo de la semana, desarrollara la responsabilidad personal con respecto a lo que debemos de hacer y, además, permite un seguimiento por parte de los padres de lo que se ha mandado, para cuándo será, en qué días el alumno piensa realizar eso y cómo está gestionando el tiempo de estudio en relación a las demás actividades extraescolares e incluso familiares. Un buen uso de la agenda reduciría muchas horas de psicólogos que supuestamente están cobrando para trabajar las funciones ejecutivas como la memoria o la atención.

  • Una inadecuada intervención de los padres en la organización del estudio del hijo (bien por exceso, bien por defecto).

Es bastante común ver a los padres intervenir en el estudio de su hijo donde ven que él no puede. Así empiezan por estudiar con él, pasan a hacerle los esquemas y terminan por saber más ellos los temas que su hijo, además que su hijo ni los sabe, ni sabe estudiarlos ni se sentirá satisfecho consigo mismo, por lo que terminará diciendo que los estudios no son para él y que en realidad eran los padres que querían que siguiera estudiando. Evidentemente los padres siempre obran con buenas intenciones (o nunca he visto lo contrario). El problema está en que los centros no enseñan a estudiar y cuando los padres ven que se le exige a su hijo hacerlo en casa, tienen que ponerse a ello. En un momento dado ocurren dos posibilidades: o bien siguen haciéndolo hasta entrada la secundaria haciendo de su hijo un vago incapaz de alcanzar sus propias metas académicas o bien al llegar la secundaria, cansados, no sin cierta razón, de estar tanto encima del hijo y ver lo poco efectivo que es, deciden dejarle en manos de los nuevos profesores de secundaria. En este segundo caso se estrellan con muchos suspensos en el primer curso y, en caso de que la familia presente una situación compleja (fallecimientos, separaciones, convivencias difíciles, enfermedades o accidentes, etc.) se busca enseguida un neurólogo o psicólogo que lo diagnosticará de Trastorno por Déficit de Atención en alguna de sus variantes. Acto seguido empezará el calvario de ver que la medicación ayudará algo el primer mes, que con el tiempo cada vez será menos eficaz, para terminar afectando con un comportamiento más agresivo o problemas de sueño y apetito. Desde luego que los estudios seguirán yendo mal, por lo que se pedirán al centro medidas propias para este tipo de alumnos. Así quedará en su expediente que es un Alumno con Necesidades de Apoyo Educativo (ACNEAE) y se pasará la pelota de la medicación al centro, sin percatarse que las medidas previstas por esa ley no son mínimamente suficientes para el problema de ese alumno.

A modo de resumen, repito que el drama del estudio en secundaria es el estudio directo sobre el libro y sin un trabajo personal basado en papel y lápiz. Ni planifican cuándo estudiar cada asignatura, ni tienen un criterio útil para decidir cómo estructurar la tarde de estudio. Terminan por perder mucho tiempo en su cuarto haciendo simplemente las tareas mandadas en ese día y leyendo lo que les parezca necesario en ese momento.

Es preciso definir entonces cuales son los puntos esenciales que hay que introducir cuanto antes en secundaria para ayudar al alumno a descubrir que puede estudiar y aprender, que es duro pero satisfactorio, y que debe de conocerse para adaptar esas estrategias metodológicas a su modo de ser. Para esto hace falta tener presente cómo funciona el sistema educativo, cómo es el ser humano a nivel antropológico y en su corte evolutivo y tener paciencia en acompañar al alumno en su descubrimiento, sin caer en la tentación ni de abandonarle ni de hacerle el trabajo.

Aspectos centrales para el estudio

 Los aspectos más esenciales que en mi opinión se deberían de proponer desde el centro a la familia y no sólo a título individual, son los siguientes:

Un estudio basado en esquemas realizados a mano por el alumno

El alumno tiene que estudiar sobre sus esquemas y no sobre el libro. El alumno tiene que aprender a estar atento en clase para comprender el contenido, realizar la lectura de ese contenido en casa la misma tarde (o cuanto antes), hacerse un esquema de los conceptos y repetirlos (posiblemente en voz alta) los dos días siguientes. Es clave que el alumno repita las ideas según el esquema que ha elaborado y se apoye en éste para la memorización del contenido, no en la repetición del texto del libro. Una vez que tenga claro el esquema de las ideas se podrá elaborar un resumen, pero no antes, de lo contrario el resumen sería desorganizado o resultaría una copia de las frases destacadas del libro, además que el aprendizaje sería rígido y no se daría esa posesión dinámica y personalizada del contenido.

Evidentemente, el profesor tiene que enseñarles a los alumnos a realizar esa extracción de ideas de forma estructurada y lógica, visualizando las categorías conceptuales y enseñándoles a representarlas en un papel, así como expresarlas por la vía oral y escrita apoyándose en ese trabajo. Si no lo hiciera el profesor, los padres  o un profesional deberían enseñárselo al alumno de forma gradual y dirigida a comprobar primero la efectividad del método en alguna asignatura, luego a extenderlo a otras asignaturas y finalmente en dejarle personalizarlo. Aprender es esto: comprender las ideas, categorizarlas adecuadamente integrándolas con las que ya se poseen, memorizarlas repitiendo esas ideas, y saber expresar, e incluso comentar, después  de un tiempo (en algunos casos, también saberlas aplicar y usar). Este aprendizaje es progresivo: empieza, como hemos visto, en el tercer ciclo de primaria y tiene que estar controlado en 2º de la ESO. A partir de 3º de la ESO lo central no debería de ser la técnica, sino aprender a usarla para contenidos académicos cada vez más exigentes como numerosos.

Es importante que en clase se manden los deberes para la siguiente clase en modo de obligar una planificación de esas tareas en casa por medio de la agenda. De este modo se fomentará la implicación personal, la responsabilidad y que los padres puedan seguir la dedicación del hijo en sus deberes (comprobando con la hoja de tareas que tienen). La agenda tiene que ser una herramienta esencial para el alumno, sobre todo para planificar el estudio en casa, y su aprovechamiento es hoy en día prácticamente nulo.

Es fundamental para la enseñanza escolar corregir rigurosamente en clase los esquemas, los cuadernos y los ejercicios, y debería ser tan importante, o incluso más, que las explicaciones del contenido teórico, ya que este último se puede trabajar en casa y en el peor de los casos no se comprenderá bien, pero no será tan grave como aprenderlo mal. Hacer ejercicios con errores y no corregirlos es la mejor forma de generar un aprendizaje incorrecto. Y es importante recordar que la mente humana puede decidir qué aprender, e incluso el cómo hacerlo, pero no puede olvidar a voluntad. Sólo podrá aprender nuevamente con un esfuerzo enorme para reescribir el nuevo y correcto contenido. Repito: es mejor no dar contenido en el aula, pero corregir inmediatamente lo que se está haciendo, a dar todo el temario, pero fijar errores. Es así como hemos generado en educación la disortografia, la disgrafia, la ingente cantidad de alumnos con faltas gramaticales, las innumerables dislexias, etc.

Evidentemente el uso de los esquemas como herramienta clave se ve especialmente potenciado por el uso de la evaluación oral, frecuente y no programada, por parte del profesor, una práctica tan presente en Europa como ausente en España. Además permite los repasos de la asignatura al comenzar la clase centrando la atención en lo estudiado anteriormente y resumir lo visto al final de la clase, dos tareas pedagógicamente fundamentales, pero prácticamente descuidadas por una real falta de tiempo en el aula.

Una estructuración del tiempo y de las tareas en casa

Tan importante es la técnica de estudio como organizar adecuadamente las tareas y el tiempo cada tarde. He comprobado innumerables veces que los alumnos con fracaso escolar, e incluso con problemas de estudio, no presentan casi nunca una organización coherente y efectiva del mismo. El alumno al llegar a casa suele ponerse cómodo y merendar antes de ponerse a estudiar. Ese tiempo de estudio tiene que estar reflejado en un horario diario bien estructurado en fases y no ser un “sálvese quien pueda” que dependa de la cercanía de los exámenes o la apetencia de estudiar una asignatura y otra.

La propuesta que propongo en mi metodología MdE 360º es sencilla y clara y, aunque con el tiempo se puede adaptar, es bueno empezar con algo sencillo y estructurado.

  1. Agenda.

La agenda es el instrumento principal para la planificación. Su función no se limita a anotar las fechas de los exámenes, sino que debe de ser la de distribuir las tareas que se tengan que realizar para un determinado día. Es importante, sobre todo en secundaria, que el profesor mande al final de la clase las tareas para la siguiente vez y que éstas se apunten para el día que son. En cada día es preciso distinguir las tareas que son para entregar ese día, de las que habrá que hacer esa tarde, pero que resultan ser la planificación para otro día. Esta división puede ser una línea horizontal en la agenda o diferentes colores, eso es lo de menos.

AgendaPor ejemplo, si un lunes el profesor de matemáticas manda 30 ejercicios para la siguiente vez y ésta fuera un viernes, el alumno debería apuntar en viernes las tareas a entregar. Luego en casa debería distribuir esas tareas a lo largo de los días anteriores, por ejemplo, poniendo 10 ejercicios el martes, otros 10 el miércoles y otros 10 para el jueves. De este modo el alumno llegará el viernes con los ejercicios realizados y los tendrá lo más reciente posible, mejorando la atención a la corrección (que como hemos dicho se debería hacer siempre con el profesor y cuanto antes).

Esta forma de usar la agenda permite ser más eficientes en el estudio, pero también permite trabajar la atención, la planificación (como función ejecutiva), el orden, la concienciación del trabajo, la implicación personal y, por ende, la más importante: la motivación al estudio, ya que da más satisfacción verse parte del proceso de la selección de tareas que sentirse obligado pasivamente a estudiar lo que digan y cuándo lo digan otros.

  1. Realizado de esquemas.

La siguiente tarea es la más importante y es la esencia de un aprendizaje eficiente y un estudio adecuado. El alumno tiene que retomar lo que se ha explicado por la mañana en clase, leerlo en el libro, identificar las ideas esenciales que se exponen (lo ideal es el uso de la técnica del subrayado), reconocer su estructura y categorización lógica (proceso fundamental y necesario de abstracción y deducción pero de forma organizada y lógica), plasmar esas ideas en un esquema que permitirá su repetición en los siguientes días (técnica de la memorización por repetición) o su repaso (técnica que permite no olvidar lo memorizado).

Las ventajas son importantes. El contenido será no sólo comprendido mejor, sino personalizado y adaptado al estilo de cada uno. Además, al verbalizar sus esquemas, o apuntes, no aprenderá literalmente las frases del libro, sino que expresará cada vez las ideas de un modo distinto, dejando constante el contenido, pero no la forma. Finalmente, la segunda ventaja más importante, es que con el tiempo el alumno será capaz de estudiar más contenido (libros y apuntes del profesor), así como expresar de forma más personalizada y convincente lo que sabe (habilidad comunicativa tan fundamental como ausente en los alumnos de hoy que ya no saben explicar ni lo que saben  ni lo que sienten).

Evidentemente, para realizar unos esquemas es preciso que al principio alguien le muestre cómo se hace y cómo es mejor o peor, por lo que es muy importante que el profesor en sus clases les muestre cómo sacar las ideas de los libros o dónde están las ideas que ha presentado en la explicación, incluso realizando o entregándoosles los esquemas para que aprendan. Pero en NINGÚN caso es adecuado entregarles los esquemas ya realizados para evitar que empleen demasiado tiempo en esta tarea, ya que es la forma fundamental de “apropiarse profundamente del contenido”[1] de una forma personal y sistematizada.

En cuanto al orden de dificultad, aconsejo empezar por realizar los esquemas de dificultad media, luego los más exigentes y finalmente los que cuesten menos. De este modo los primeros permiten entrar en tarea, los siguientes aprovechan del máximo rendimiento y los últimos podrán realizarse con más cansancio. Es importante de todas formas realizar descansos cada hora aproximadamente, pero procurar que no superen los 8-9 minutos. Una desconexión demasiado breve no cunde, pero una demasiado larga nos obligará a un tiempo para recuperar la concentración.[2]

  1. Realizado de tareas.

La siguiente fase propuesta en la organización del estudio diario consiste en realizar las tareas que se tienen planificadas para realizar ese mismo día o las que se han mandado ese mismo día para el siguiente. Si no hay deberes es bueno dedicarle un tiempo a revisar lo que habrá que entregar al día siguiente o por lo menos tener frescos los ejercicios o actividades próximas. Desde primaria se mandan tareas de un día para otro, pero con el tiempo el alumno debe de aprender a organizarse para realizar muchas tareas y trabajos a largo plazo. Es importante tratar de realizar las tareas en los días más próximos a la fecha de entrega, para garantizar una óptima capacidad de revisión o demostración en clase.

  1. Repaso de esquemas pasados.

Una vez realizadas las tareas es recomendable retomar los esquemas realizados los últimos dos días y repasarlos en voz alta (si es posible). No se trata de memorizar los que se acaban de realizar porque su contenido es aún reciente (el alumno ha entendido en clase, leído en casa y realizado subrayado y esquema) y repasarlo no sería eficaz (excepto en caso de memorias muy pobres). En general la memoria presenta una curva propia por la que repetir lo que se acaba de esquematizar no tiene mucho sentido, y repetir lo que se ha visto hace demasiado tiempo costará un esfuerzo casi como si se viera de nuevo. Es preciso encontrar un punto intermedio.

Gráfica MemoriaAl repaso de los esquemas de los últimos dos días, aconsejo añadir el repaso el fin de semana de todos los esquemas de la semana. La idea neuropsicológica yacente es la de generar redes neuronales diariamente e ir reforzándolas mediante reactivaciones cada vez más espaciadas en el tiempo. Estas reactivaciones tienen que darse antes de que su acción activadora sea insuficiente para recordar el contenido (es decir, antes de un olvido completo de los conceptos), pero después de que se estuvieran degradando algo, de lo contrario no se harían más fuertes, pues no tiene sentido tratar de fortalecer redes neuronales que ya están fuertes o activas.

  1. Práctica de instrumentales.

La siguiente fase de estudio va dirigida a la consolidación de aquellos aprendizajes que no tienen que ver meramente con la comprensión y memorización, sino con un proceso de automatización y que son estructurales de todo saber. Es el caso de las matemáticas (o ciencias en general) y los idiomas (sobre todo la asignatura de lengua).

Así, una vez terminado de hacer los esquemas, hacer las tareas, y de repasar los esquemas realizados, es importante dedicar un tiempo diariamente a consolidar los conocimientos de esas disciplinas que exigen “saber hacer” casi sin pensar o lo que se llama “conocimientos automatizados”. Pueden dedicarse 10 minutos a matemáticas, 10 a lengua y 10 a inglés (por ejemplo), o dedicarles cada día 30 minutos a cada una. Eso es a gusto y decisión personal, pero es fundamental que no se trate de aprender matemáticas por la vía exclusiva del “saber cómo se hace”, sino que se practique hasta que las operaciones y pasos propios de cada cuestión estén tan automatizadas que el alumno pueda centrarse en el razonamiento matemático. De no dedicarle este tiempo encontraremos alumnos que sabrán hacer ecuaciones, por ejemplo, pero serán lentos y se confundirán en las operaciones, los signos, saltarán pasos en el procedimiento, etc. En los idiomas ocurre algo parecido. Es importante manejar con cierta automaticidad el vocabulario, los verbos irregulares, la gramática, etc. En general, las matemáticas y la lengua se definen como instrumentales porque son contenidos que van creciendo y cuyas novedades se apoyan en lo aprendido anteriormente, por lo que no se pueden no tener bien consolidadas las bases, de allí que los Alumnos con Necesidades Educativas Espaciales (ACNEEs) reciban principalmente adaptaciones en esas asignaturas.

Como nota final es importante decir que es tan necesario hacer muchos ejercicios como tenerlos prontamente corregidos, de lo contrario se genera un aprendizaje negativo de los errores. Es lo que ocurre actualmente con la ortografía, la caligrafía, desatención a las operaciones matemáticas, defectos de pinza en los niños de primaria, etc., errores casi todos derivados de repetir muchas veces la falta sin una práctica compensatoria correcta que sobrescriba un aprendizaje erróneo. Y el problema es que la mente humana puede aprender voluntariamente y olvidar con el tiempo, pero ese olvido no puede realizarse a voluntad, sólo se le puede poner remedio sobrescribiendolo con nuevos aprendizajes que con el tiempo exigen más tiempo y dedicación.

  1. Adelantamiento de contenido difícil.

El tiempo que se ha establecido para estudiar cada tarde tiene que ser un tiempo fijo y representado en un horario visible e impreso que el alumno tenga siempre delante (no es cuestión de memoria o de sabérselo). El alumno tiene que aprender a estar trabajando ese tiempo cada tarde, para que se automatice y sea una rutina. Esto hace más llevadero el hábito de estudio, algo especialmente importante cuando la exigencia académica aumente.

Si todas las tareas anteriores han agotado el tiempo de estudio, puede dejar de estudiar, pero si por alguna razón le sobrara tiempo para cumplir con su horario, aconsejo emplear el tiempo restante para adelantar tareas (por ejemplo, las que debería hacer al día siguiente) o para leer anticipadamente la lección que tendrá al día siguiente y que le cueste atender en clase (por la asignatura el estilo del profesor, etc.). Es una buena forma de familiarizarse con el contenido permitiendo una atención más dirigida a la comprensión profunda. Una última opción para ocupar ese tiempo es la lectura. Es preciso leer mucho para adquirir una buena estructura de pensamiento, un vocabulario enriquecedor, desarrollar la capacidad de esperar en el aprendizaje que se torna en la virtud de la paciencia, y para trabajar la capacidad de procesamiento simbólico propio de la lectura (y antagónico al que ofrecen los videojuegos o las redes sociales).

CONCLUSIÓN

Es preciso incorporar un estudio basado en esquemas, donde el alumno entienda el contenido, lo esquematice y use esos esquemas para memorizar las ideas, así como para aprender a exponerlas lo mejor posible. En un principio tendrán que aprender a hacerlo y el profesor, en su clase, tendrá un papel importante. Además, en casa el alumno necesita un horario de estudio y una planificación diaria para ir poco a poco asimilando y afianzando lo que estudió.

La evaluación oral aleatoria casi diaria realizada por el profesor en clase es un instrumento muy potente para repasar, integrar la realización de los esquemas, el aprendizaje de la exposición oral, así como potenciar el trabajo diario en casa.

– – –

Nota sobre los idiomas y el bilingüismo

Personalmente no estoy a favor del modelo de bilingüismo que se está implantando en España. No tiene sentido y no ha sido elaborado por personas relacionadas con la educación o, por lo menos, realmente bilingües. He estudiado inglés en todo mi recorrido escolar y soy bilingüe en español-italiano.

Un idioma se aprende como idioma materno si se le utiliza diariamente desde muy pequeño para la comunicación básica y sencilla. Es suficiente que esto ocurra los primeros 4 o 5 años para que las estructuras del pensamiento tengan una correlación neuronal paralela en los dos idiomas. Al estudiar un idioma simplemente en clase o en unas asignaturas, sólo consigue que esa asignatura se estudie menos y que agote los recursos mentales que se deberían dedicar a la comprensión de su contenido conceptual y no lingüístico. No se trata de estudiar una asignatura en inglés, sino de aprender a pasar de unas estructuras lingüísticas a otras en un entorno comunicativo sencillo y es suficiente que esto ocurra en modo pasivo, pero continuo. Si por ejemplo uno de los padres habla siempre en un idioma y el otro en otro idioma, se establece una mentalidad bilingüe. Así de sencillo.

Si se quiere que nuestros alumnos aprendan bien el inglés, sería mejor, en mi humilde opinión, dar más clases de inglés que dar más asignaturas en inglés. Al final observo que los alumnos compran el mismo libro en castellano y en inglés, para estudiar en casa en castellano y luego aprender a explicarlo en inglés, con el consecuente doble trabajo, un odio al idioma y una deterioro del estudio de la asignatura.

Otro error muy grave que se observa en este sistema educativo, compartimentado por diferentes “expertos” en todo menos que en educación, es que en muchas ocasiones se pretende enseñar a hablar en inglés con estructuras lingüística que ni siquiera se han aprendido en castellano. Es un absurdo. Al no ser un bilingüismo real, el alumno necesita poseer una estructura clara de su propio idioma antes de tratar de comprender con la de otro idioma que, como es el caso del inglés, es muy distinta. Es un ejemplo la conjugación del verbo “I have”, “you have”, “he or she has”, etc. Si no ha practicado nunca en castellano esa misma forma de conjugar sujeto y verbo, no comprenderá su significado y menos si queremos introducir conceptos como el “do you have” o el “got”. Primero se deberá explicar cómo se conjuga en castellano y luego entender el traslado al otro idioma. Otro error muy común es observar a los niños de primaria estudiar los verbos irregulares antes de explicarles las formas verbales en su idioma. Simplemente no tiene sentido y puede llegar a ser contraproducente.

Una vez que se posee la estructura lingüística básica de un idioma y a partir del propio, se podrá proceder a la incorporación de vocabulario y sólo entonces tendrá sentido empezar tratar de comunicarse con un profesor nativo que les ayude en la auténtica pronunciación y la soltura comunicativa. Pero sin estructura y vocabulario es como tratar de aprender astronomía con sólo mirar muchas horas el cielo.

 

Diego Cazzola
Psicólogo Orientador

 

[1] Lo que antiguamente se decía “comprehender”, ahora en desuso, del latin “cum prehendĕre”, abrazar, entender, penetrar, rodear por todas partes, coger, hacerlo tuyo.

[2] Los tiempos son indicativos porque dependen mucho de cada persona, pero lo importante es entender las consecuencias del exceso de descanso. Es fundamental que las actividades no activen procesos mentales contrarios al estudio, como por ejemplo videojuegos, uso de móviles, llamadas de teléfono, etc. porque generarían una desconexión excesiva dificultando mucho una nueva concentración. Este tiempo puede usarse para hacer la cama, bajar la basura, darle de comer a la mascota, regar unas plantas, tomar un vaso de leche, saludar un hermano o ir al baño y respirar un poco por la ventana.

{ Comments are closed }

Llegó el nuevo diagnóstico: el TCL

Y llegó el nuevo diagnóstico: el TCL. El nuevo cajón de sastre para los problemas de aprendizaje de estos años, pero que agravan su sintomatología.

Trataré de no ser demasiado técnico, pero me gustaría dejar clara mi postura con respeto a este nuevo diagnóstico que trata de describir una variación del famoso, ligera y malamente hiper-diagnosticado Déficit de Atención (TDA).

El «Tempo Cognitivo Lento»  (TCL o SCT en inglés) es un término descriptivo no formalizado que se usa para identificar de mejor manera lo que parece ser un subgrupo de pacientes dentro del TDAH de subtipo inatento» (Tirapu-Ustárroz et all., 2015). Esto significa que los síntomas del TCL no se encuentran a día de hoy específicamente reconocidos en los manuales médicos diagnósticos estandarizados (como el DSM y la CIE), y que su existencia no es oficial.

Un alumno TCL se caracteriza sobre todo por «estar en bavia» y parecer inactivo, aletargado o perezoso. Es como el famoso Déficit de Atención (TDA), pero con un componente más depresivo y con falta de motivaciones más hondas. Igual que el TDA tienen, supuestamente, afectadas las zonas prefrontales encargadas sobre todo de la planificación, de allí que tengan dificultades en la atención sostenida, en la memoria, en organizar las ideas (leídas o a expresar) con una consecuente baja capacidad de liderazgo y una fácil tensión ante la interacción social, por eso suelen buscar actividades motivadoras desde fuera (ej. videojuegos).

En definitiva es un TDA que tiende a parecerse algo más depresivo y menos extrovertido. Da menos problemas en clase, pero más problemas de comprensión. Es más sensible al castigo porque la raíz de su problema es más afectiva que neurológica. Esto quiere decir que esta «nueva» clasificación viene a describir un perfil de niños que no sólo no han sido educados en el orden afectivo y ejecutivo, sino que han aprendido a evitar los problemas afectivos ensimismándose en su mundo, y que, con toda la consecuencia de quien se aísla, pierden, o no adquieren, el equilibrio en las relaciones personales.

Así que estamos delante de una nueva forma de definir a los TDA que además de tener problemas de atención empiezan a desarrollar problemas de motivación hasta el punto de adquirir sintomatología depresiva (que se manifiesta por la alteración de la dopamina y de la noradrenalina).

Una vez más vuelvo a recordar que desde una antropología enfocada desde la fe católica nos tiene que recordar que nuestras células neuronales no los son todo ni protagonizan la fenomenología patológica o sintomatológica, sino que expresan las experiencias vividas desde su correlato físico. Se encargan de manifestarlas a nivel físico y de «grabarlas», pero NUNCA son el punto de partida. Las operaciones psíquicas, siempre acompañadas concomitantemente de la experiencia afectiva, nos van formando y configurando y, de alguna manera, determinando.

Por eso observamos que los trastornos psiconeurológicos primero empezaron a aumentar su prevalencia, luego a especificarse en categorías y subcategorías y ahora están cada vez más asumiendo características patológicas (las dos principales siempre han sido la depresión y la manía). Seguir viendo los problemas como algo genético quitará el sentimiento de culpa de los padres e incluso al hijo, pero no resolverá casi nada, no nos ayudará a asumir la responsabilidad como educadores y finalmente generará una apatía enfermiza irreversible y demoledora.

En realidad un problema de atención o de que el cerebro funcione lentamente es una cuestión que depende de tres posibles razones:

  • un fallo orgánico (o daño cerebral), como puede ser el caso de los TDAH reales que actualmente están muy mal diagnosticados;
  • un problema de inteligencia escasa que hace que las ejecuciones sean más lentas;
  • un problema psíquico o psicológico que agota los recursos mentales. Es el caso de la ansiedad, los problemas personales o familiares, etc. Son éstos los que desencadenan los problemas depresivos, y anímicos en general, que se pueden apreciar en casos como el TCL y que deberían ser más bien diagnosticados como depresión infantil (hipodiagnosticada en España) que como trastornos neurológicos nuevos.

Como siempre insisto en que la raíz de todo es el amor, no la patología genética o la neurona. Lo esencial es la relación personal, no la medicación (puede ayudar en algunos casos, pero nunca será lo esencial), y la tarea final no es aumentar diagnósticos tranquilizadores que generen horas de trabajo en los gabinetes, sino asumir la importancia del orden afectivo, la priorización de los valores familiares (sobre todo del matrimonio) y de la presencia de Dios en la familia para que todo salga como Dios manda (literalmente) y sea visto a la luz de la Verdad a la que estamos llamados.

Así que ¿cómo debemos de abordar a un TCL en el aula y en casa?

Pues como un TDA de siempre, pero con más amor personal, es decir, más miradas profundas, más propuestas de actividades juntos que impliquen a ambos, más escucharles partiendo de lo que más les gusta, descubriéndoles el sentido que aún no han descubierto, ahondando sobre la cada vez más necesitada conciencia de unicidad e irrepetibilidad de cada uno, concediéndoles más tiempo, pero no para que sepan que aplicamos una Adaptación Curricular Individualizada (ACI) o para que pueda realizar todo el examen, sino para que entienda que respetamos su forma de ser y le acompañamos en su desarrollo. Eso es amar a un alumno.

Y si de paso lo hacemos con todos descubriremos dos cosas cuanto menos interesantes: que todos desean en el fondo lo mismo (ser amados y considerados como los especiales, dignos, únicos y valiosos que son) y que un profesor, por bueno que sea, no puede ser buen profesor con 30 alumnos en clase.

Paz y bien.

nino-en-clase

{ Comments are closed }

Entre profesionales – Psicología familiar y escolar

La Fundación EUK Mamie – HM Televisión ha empezado un nuevo bloque temático de la serie“Entre profesionales” en el que abordo varios puntos importantes de la psicología familiar y escolar.

Estos serán los temas a tratar en este nuevo bloque de “Entre profesionales”:

1. Dónde falla la psicología actual;
2. Cómo elegir un buen profesional de la psicología;
3. La motivación y el castigo;
4. El problema de la inteligencia emocional;
5. El TDA o TDAH: cómo entenderlo adecuadamente.
6. Fracaso escolar: ¿dónde está el problema?
7. Nuevas tecnologías y educación: ¿cómo conjugarlas?

Os dejo las entrevistas en vídeo:

Lunes, 30 Mayo 2016
Entre profesionales – ¿Dónde falla la psicología actual? 

Lunes, 06 Junio 2016
Entre Profesionales: ¿Cómo elegir un profesional de la psicología?

Lunes, 13 Junio 2016
Entre Profesionales: La motivación y el castigo.

Lunes, 20 Junio 2016
Entre Profesionales: El problema de la inteligencia emocional

Lunes, 27 Junio 2016
Entre Profesionales: El TDA o TDAH: cómo entenderlo adecuadamente

Lunes, 4 Julio 2016
Fracaso escolar: ¿dónde está el problema?

Lunes, 11 Julio 2016
Nuevas tecnologías y educación: ¿cómo conjugarlas?

{ Comments are closed }

Aspectos a trabajar con alumnos de altas capacidades

No siempre trabajar con alumnos implica reducir, quitar o simplificar. A veces es necesario adaptarse a alumnos con capacidades brillantes.

Estos son los consejos que doy para estos alumnos. Como se puede comprobar no se trata de darles más o mejor, sino, sobre todo, lo que es más indicado también desde un punto de vista educativo.

Características a introducir en el currículo:

  • Favorecer material complementario creativo que amplíe el currículo profundizando y extendiendo contenidos transversales;
  • Evaluar de forma flexible en la que pueda motivarse y encontrar un reto personal;
  • Incrementar las evaluaciones basadas en búsquedas, investigaciones y exposiciones en las que tenga que planificar y organizarse él sólo;
  • Alternar trabajo individual y grupal;
  • Introducir elementos instrumentales nuevos (para la búsqueda de información, la ejecución de proyectos y actividades, lecturas adecuadas, debates y defensas orales, apoyo a compañeros, asistencia a actividades de personas más mayores, etc.).

Características a introducir en la relación personal con el alumno:

  • Virtudes principales a trabajar: paciencia, humildad, amistad, equilibrio psico-socio-afectivo;
  • Aspectos que no suelen necesitar potenciar: perfeccionismo, rapidez cognitiva, abstracción intelectual, búsqueda de excelencia;

Evitar:

  • Dar simplemente más tareas;
  • Marcarle en clase de forma excepcional;
  • Competir con él intelectualmente por envidia o entrando en un juego de auto-afirmación;
  • Comparar alumnos con él;
  • Exigirle más de lo que puede o en aquello que no es adecuado a sus características personales;
  • Forzarles a ser extrovertidos;
  • La monotonía en las tareas simples o fáciles;

{ Comments are closed }

Pautas para confeccionar un examen

PAUTAS PARA CONFECCIONAR UN EXAMEN

A la hora de confeccionar un examen son muchos los errores que podemos realizar incluso sin querer. El secreto está en conocer las necesidades especial de los alumnos y adaptarse a ellas y no pensar que sea posible realizar lo contrario. No sólo porque el alumno con una necesidad concreta no podrá adaptarse a nosotros, sino porque si el profesor se adapta a él, es adaptación, seguramente, valdrá para los demás alumnos. Por ejemplo, un alumno que necesita una pauta para escribir no puede hacerlo sin ella adecuadamente, por lo que tardará, escribirá mal, perderá concentración en eso y no le dedicará mucha a lo que escribe, pero si se lo pautamos a él y toda la clase, seguramente no molesta la pauta a un alumno que no la necesite.

Dicho esto propongo unas pautas generales que he recabado de estos años de experiencia con alumnos ACNEE que no pretenden agotar las posibilidades, pero sí ser las más frecuentemente indicadas por psicólogos, neuropsicólogos, psicopedagogos y orientadores de EOEP, EAT y parecidos. Si a alguien se le ocurre alguna más, se agradecerán en los comentarios.

PAUTAS

  • Dejar espacios cómodos y pautar adecuadamente el lugar para escribir. Hay tres formas de pautar: con una línea (impide desviaciones de la inclinación), con dos líneas (impide la desviación y la distorsión del tamaño de la grafía central, el cuerpo de las palabras) y cuatro líneas (impide lo anterior y permite que las letras de desarrollo hacia arriba y hacia abajo sean correctas).Lineas pautadas para exámen
  • Respetar las proporciones. Los títulos (“Examen de religión”, “Primera Evaluación”, “El griego y el Latín”, etc.) más visibles que nombre apellidos y fecha.Examen ordenado y proporcionadoExamen desordenado y no proporcionado
  • Evitar la colocación de frases innecesarias de cara al examen o colocarlas en un lugar que no confunda ni llame más atención que las instrucciones para realizar el examen o las preguntas mismas.

Examen confuso con frases inecesariasExamen ordenado y sencillo con frases inecesarias, pero que no molestan

  • Si hay muchas instrucciones es mejor ponerlas en una hoja aparte y dejar que la hoja de examen no tenga distractores.
  • El tamaño y el tipo de letra es importante y tiene que ser adecuado. Mejor tipo Arial, Calibri, Cambria, evitando las cursivas. El tamaño mínimo normal suele ser un 12 para el texto y un 14 para los títulos.
  • Una pregunta a la vez:

Una pregunta a la vez

  • Al poner palabras en negrita se tiene que destacar “lo importante” y no “que es importante”:

Lo importante en negrita

  • A cada pregunta su espacio para contestar. Evitar poner un elenco de preguntas a las que el alumno tiene que contestar en un folio blanco donde se le torcerán las líneas, agrandará paulatinamente las letras y se comerá los márgenes.

Preguntas sin espacios y sin pautasPreguntas con espacios y pautas

  • Para 1º y 2º de la ESO preparar las preguntas en 3 secciones (que no tienen porqué ser detectadas por el alumno):

Primera parte: preguntas dirigidas a evaluar los contenidos simples y mínimos propios de un nivel ACNEE o de un alumno con muchas dificultades. No tendría sentido suspender esta parte y aprobar las demás. Pueden ser de verdadero o falso y deberían de tener como objeto contenidos muy básicos y formulados de una forma muy simple.

Segunda parte: preguntas dirigidas a evaluar los contenidos sencillos y suficientes para aprobar la asignatura. Al aprobar la primera y la segunda parte se pude aprobar o sacar un notable como mucho. Se pueden aplicar preguntas de respuesta múltiple o respuestas cortas.

Tercera parte: preguntas dirigidas a evaluar la profundidad de lo aprendido más allá de lo básico, con algunos detalles más, demostrando no sólo lo aprendido, sino la capacidad de relacionar entre sí los conceptos (tanto inter como intra disciplinarmente).

  • En general, evitar ironía, sarcasmos y doble sentido a la hora de hacer preguntas, pero especialmente con alumnos con dificultades.
  • Aspectos a contemplar para exámenes de alumnos ACNEEs (Alumnos con Necesidades Educativas Especiales):
    • Lenguaje sencillo con palabras muy comunes;
    • Frases cortas con puntos frecuentes y un menor uso de conectivos;
    • Contenido fácil de comprender;
    • Apoyo visual de gráficos e imágenes;
    • Ejemplos para entender a qué se refiere la pregunta;
    • Usar la capacidad de reconocer la respuesta correcta (por medio de verdadero/falso o la respuesta múltiple), más que darla directamente;

Para trabajar con alumnos de altas capacidades: Aspectos a trabajar con alumnos de altas capacidades

{ Comments are closed }

¡Padres, recuperad vuestros puestos de combate educativo!

Tras el cambio del Papa Benedicto XVI al Papa Francisco no ha sido raro escuchar muchas personas comentar, como si tuvieran alguna legitimidad en tales juicios, si era mejor o peor, más conveniente o menos conveniente. En realidad todas estas opiniones y análisis son propias de conversaciones superficiales que no provienen, en mi opinión, del Espíritu Santo, pues Él ya se encargó de sopesarlo todo antes que por nosotros y de poner las cosas en el orden divino. Atrevernos a hacer esos comentarios es atrevido o cuanto menos imprudente.

Algo especialmente bueno y providencial a destacar de nuestro Papa Francisco es su capacidad de ser especialmente práctico, cercano, sencillo y breve. Sus reflexiones son muy actuales y necesarias y nos devuelven la mirada a muchos aspectos sociales de espacial urgencia. Vamos aquí hoy a recoger uno en concreto relacionado con el papel educativo de los padres.

Profesionalmente he venido observando, en la orientación familiar de estos últimos años, un paulatino, pero constante deterioro de los criterios morales y educativos familiares. Cada día veo menos capacidad de actuación educativa y más errores de sentido común, especialmente para ocuparse de los hijos desde el Espíritu de Dios, que es en definitiva la auténtica educación cristiana. Pero sobre todo observo ahora una dificultad creciente en descubrir el sentido de la familia para la santidad de sus miembros, especialmente de los esposos, quienes parece que, en muchas ocasiones, ya hayan renunciado a santificarse en la familia y en el amor propio de la educación de los hijos. Los esposos deben descubrir en cada momento y en cada acontecimiento el plan de Dios sobre su matrimonio y sobre sus hijos, pero ya no está de moda, parece ser. O por lo menos no observo que esté en el orden del día de muchas familias.

¿Acaso hemos relegado a Dios fuera de la familia y lo hemos dejado en el sagrario y en los ejercicios espirituales personales? ¿A caso ya no pensamos en que Dios guía a cada familia así como guía a su pueblo desde que se le manifestó?

Es una pregunta que profesionalmente y personalmente me parece legítima. Una vez excluido a Dios del ámbito familiar con su actividad providencial y su plan divino personal y único para cada familia, sólo nos queda ver como los primeros agentes educativos terminan siendo los psicólogos, los profesores de apoyo o los catequistas. De hecho observo a diario la pretensión de que sea el colegio quien, con su intervención, sea más educativo que formativo. Ya parece que más que dar clases, debe enseñar a los alumnos a ser personas. Y si bien una cosa no excluye la otra, la función del colegio es esencialmente formar y, sólo en un segundo lugar, educar, pues la educación es un tarea de los padres que el colegio debe de apoyar, pero no inventar. Hoy se pretende que los colegios enseñen a los alumnos la disciplina, el orden, a ser amigos, que trabaje la autoestima con programas específicos, que haga análisis funcionales de conductas para intervenir en las más desadaptativas o instaurar nuevos hábitos saludables e incluso que enseñe a comer y ser educados. Por supuesto en este paquete va incluida la transmisión de la fe. En el colegio o en la parroquia es donde ahora más se espera que los hijos aprendan sobre Dios, la Iglesia, el amor y las virtudes humanas o incluso la educación afectivo-sexual.

Me parece tremendo. Estamos viviendo un suicidio familiar en el que los padres han dejado de ver a Dios en sus vidas y en el que la primera consecuencia es la falta de crecimiento en la fe auténtica, la que lleva a vivir en la presencia de Dios y no en ir a cumplir unos preceptos. Porque a veces una voluntad movida con fuerza para hacer sacrificios, oración o voluntariado, puede ser más tóxica que el odio resentido del apóstata. Los preceptos y las obras buenas no lo son por sí mismo, sino porque anuncian un corazón abierto desde la fe, la esperanza y la caridad. Son los frutos del amor que se vive. Un cristiano no debería centrar su actividad evangelizadora en muchas actividades, sino en un testimonio de vida personal. A algunos el Señor les pide que además se manifiesten en cargos políticos, económicos, educativos, etc. y él se encarga de darles dichas autoridades o puestos, pero siempre al servicio de los demás, no para su ego narcisista. Es importante este concepto porque para un padre de familia, su camino ordinario de santificación principal es su esposa y sus hijos, no otro. Nunca debería prevalecer el trabajo. Si esto se olvida, en breve la educación de los hijos es vista como una restricción a la carrera profesional primero y al tiempo de ocio después. Es entonces cuando los problemas y las dificultades se acentúan, los hijos empiezan a estorbar y, finalmente, se convierten en cargas excesivas. Claramente los problemas de ésta índole, y llevados de esta manera, alejan cada vez más del Dios verdadero y finalmente también del Dios que nos habremos hecho a medida. Casi siempre la situación se hace incandescente a nivel matrimonial y familiar, por lo que empapados del espíritu del mundo y sus fáciles soluciones basadas en la renuncia y la comodidad o la entrega a los apetitos más subjetivos y egoístas, se abren las ventanas del divorcio y de la delegación a otros profesionales para la solución de un problema que está, en realidad, en el fondo del corazón, ya cerrado al amor verdadero, a la sencillez, a la renuncia de uno mismo por los demás, etc.

Así que me alegra que el Papa Francisco, acertando una vez más con la oportunidad del asunto y del consejo de la catequesis del 20 de mayo de 2015 (aquí la catequesis), proponga a los padres que vuelvan a ser los protagonistas de la educación.

Yo también me sumo a su invitación, haciéndole eco: ¡Padres, recuperad vuestros puestos de combate educativo, antes de que no podáis reconocer a vuestros propios hijos u os olvidéis quiénes sois!

No habrá jamás psicólogo que ame a vuestros hijos como vosotros, nunca será tan comprensivo el profesor de apoyo, ni la tía que es “profe de mates” o el primo que saca buenas notas, y nunca sus profesores le transmitirán el amor con la misma fuerza y profundidad que podéis vosotros en el día a día. Pero sobre todo, difícilmente aprenderán con otros a ser padre o madre y sentirse amados incondicionalmente, a pesar de sus éxitos, a pesar de sus bondades mayores o menores. Son los padres quienes están llamados a reflejar el verdadero sentido personal que Dios tiene para los hijos y que sólo Él, en el cielo, terminará por realizar. Se descubre la gracia de Dios en el acto educativo, no cuando se anticipa o planifica. Hay que ponerse a ello para que Dios nos muestre el camino. Hay que dedicarle tiempo, planificar desde el amor y el conocimiento de los hijos, tener esperanza y paciencia, dialogar mucho. Padres, volved al puesto de combate. Los hijos necesitan de vosotros, ¡nos necesitan! Hay que amarles antes de que cambien y no para que cambien, esto es, incondicionalmente, pero sobre todo urge entender que Dios no nos abandona a nuestro dolor o en nuestra dificultad, sino que las permite para que, misteriosamente, en ella le descubramos.

Y ¿cómo ocurrirá si delegamos en otros? No sería la primera vez que he conocido yo más a un alumno en pocas horas de evaluación y entrevista, que sus padres en toda su vida… Porque al hijo hay que conocerle desde dentro, no sólo observándole desde fuera. Hay que pararse a su lado, escucharle en su modo de expresarse, hacerle presente en cada momento familiar, si no éste le resbalará y no lo aprovechará para expresarse y crecer. Dios pasa en la presencia de una mirada, en un abrazo oportuno en el modo y en el momento justo, en el castigo que es recogido al final con amor y sin gritos de descarga emocional, en la ayuda paciente a asumir el orden diario y las reglas de la casa, pero en definitiva, por la intención libre y entregada de los padres de enseñar al hijo que es amado para que un día él también pueda dar ese amor, y no tanto para que en el momento deje de incordiar, molestar o de quitarnos tiempo.

“El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mt 16, 24), ¿no? ¿Acaso divorciarse cuando la relación se hace difícil no es renunciar a la cruz?, ¿o mandar al hijo a terapia, al neurólogo, al psiquiatra y clases de apoyo para que resuelvan su problema no es renunciar a la cruz?, ¿o pensar que “no tengo tiempo para mí”, mi pádel, mi gimnasio, mis salidas con mis amigos, mi partido de futbol en el bar, etc., no es mirarme el ombligo más que a mis hijos o a mi esposa/o? Quizás a veces se nos olvida el final de la cruz. Quizás hemos reducido el concepto de cruz a un concepto light más próximo a la dificultad que a la muerte. No. La cruz es el camino de los padres para salvarse, santificarse y encontrarse con Dios, pero debemos verla, aceptarla y subirnos voluntariamente para que sea realmente salvadora, de lo contrario, ni salva, ni es verdadera, ni es Cruz.

Quiero concluir con el final de la catequesis del Papa: “Es el momento de que los padres y las madres regresen de su exilio, – porque se han auto-exiliado de la educación de los hijos -, y re-asuman plenamente su papel educativo. Esperemos que el Señor conceda a los padres esta gracia: de no auto-exiliarse en la educación de los hijos. Y esto solamente puede hacerlo el amor, la ternura y la paciencia.”

Digamos sí a Dios, digamos sí a la familia, digamos sí a la santidad en la educación familiar. Digamos sí al amor de la Cruz, no a los sucedáneos del mundo. Porque también el matrimonio y la familia pueden dar como fruto auténtico santos padres que encarnen el mismo amor de Cristo.

Que Dios os bendiga y os dé su paz.

La educación según Mafalda

{ Comments are closed }

¿Pueden los padres llenar su vacío existencial con los hijos?

Pues no creo que los hijos puedan ni deban llenar el vacío existencial de los padres. Me parece tremendo. Los hijos serían entonces un derecho, pues tengo derecho a la plenitud a la que estoy llamado ontológicamente. No. Los hijos son un don de Dios, son personas que Dios encomienda a unos pobres padres para que estos les lleven a Dios y en esta tarea (compartida y no unilateral) se descubren a sí mismos necesitados de Dios. En esta tarea descubrimos que somos duales en la relación paterno-filial, somos padres o madres, pero también hijos. Los hijos no están para llenar ningún vacío, aunque puedan conseguir aportar en esa dirección, y no podemos decir eso sin instrumentalizarlos. Las personas son para ir a Dios y nos ayudamos en esta tarea. Pero sólo Dios puede y debe llenar ese vacío. Tener sed implica que exista agua. Quien tiene sed la buscará, aunque no la haya visto nunca. Es un deseo parecido al de Dios, y que el mismo Jesús retoma cuando dice en la cruz «tengo sed». Pero atención, la Coca-Cola puede parecer aliviar la sed, sin embargo no lo hará. Los hijos son un camino de amor en el que descubrimos a Dios y se aclara el sentido de nuestra vida. Pero no paro de ver desastres familiares entre aquellos que creen que el cónyuge, los hijos, el trabajo, o lo que queráis, sea quien llene ese vacío. Si no somos capaces de meter a Cristo como camino y al Padre como fin, nuestro amor no dejará de ser indeciso. Hay muchas ilusiones que el demonio usa para desviarnos, y no siempre son malas, a veces simplemente no son lo suficientemente verdaderas.

{ Comments are closed }

Educador, atrévete al amor

Pensamos a veces que el mejor profesor es aquel que sabe mucho y que sabe comunicarse bien. No está de más, desde luego, pero el saber, lejos de ser lo principal, sólo adquiere su significado profundo desde el amor. ¿Tiene sentido hablar de amor en la tarea del profesor? Yo creo que sí. La razón principal es que antes de entender a un profesor como tal, hay que entenderle como un educador. Un educador es alguien capaz de ser ejemplo atrayente de felicidad y sentido. Todos, los alumnos más aún, estamos en continua búsqueda de un horizonte que valga la pena, de una causa a la que destinar nuestra libertad, algo que tenga que ver con nuestro corazón y que valga la pena. Nadie puede hacerse diana de esto, pero sí puede mostrar un horizonte al que él mismo aspira. Esto los alumnos lo entienden enseguida, pues están sedientos de un modelo de esperanza y de misericordia, bueno y verdadero, esto es, auténtico. El profesor debe de ser capaz de asumir esta tarea en su clase, saber enamorar a los alumnos, a través de sus clases, de dicho horizonte. Así los padres también en los quehaceres diarios. Hay que enamorar ‘con’ y ‘en’ lo sencillo, pues a veces lo ordinario puede ser lo extraordinario que nos pedía Dios.

Pero nos encontramos con una enorme dificultad en los colegios. No parece que todos los alumnos respondan con entusiasmo y agradecimiento a nuestra propuesta de vida. Parecen estar muy pendientes de sus necesidades básicas, simples, técnicas, inmediatas e incluso egoístas. Pero he aquí la reflexión que querría hacer en este escrito: no amamos a nuestros hijos o a nuestros alumnos para que sean agradecidos. Tampoco lo hacemos para sentirnos mejor o para que sean personas buenas y educadas. Debemos de amar antes de que el otro cambie para que nuestro amor no sea condicional. No queremos a nuestros alumnos o a nuestros hijos para que cambien. A veces parece que exigimos buenos comportamientos más para que dejen de molestarnos y cansarnos que porque sea lo mejor para ellos. Les amamos ahora con la esperanza de que un día, cuando Dios les ilumine, descubran que sí han sido queridos. Nos entregamos a ellos cada día como una madre en la sombra prepara las comidas, los uniformes  y no descansa para seguir preparando tortitas una tarde de sábado, para que se sepan amados cuando lo necesiten. O como un profesor que repite cada año y de forma nueva los mismos consejos, una y otra vez, pero siempre con mayor y fresca convicción, con amor esperanzador. Cada día que nuestros educandos reciben nuestro amor y nuestra entrega, nuestro sacrificio y nuestra perseverancia, es como si recibieran un dinero en una cuenta corriente.  Una cuenta corriente que ellos desconocen siquiera tener, pero que cuando lo hagan verán llena de un dinero que es suyo. ¡Qué tristeza amar con los “si tú no… yo tampoco”, “Como tú no… yo tampoco” o “cuando hagas… entonces yo”. Esto no es amor incondicional y no es educación. Si no estudia, no obedece, si rechaza nuestros consejos, nuestra ayuda o incluso duda de que le queramos con quejas e insultos de desprecio, ni unos padres ni un educador que se aprecie como tal, y como cristiano, tiene el derecho de tirar la toalla, pues es precisamente en esos momentos donde se demuestra nuestra valentía en el amor de Dios. Es cuando comprobamos la autenticidad de nuestra relación de amor con Dios. ¿Acaso no hacemos nosotros lo mismo con Dios?, ¿no continuamos defraudándole con nuestro orgullo, con nuestra soberbia, pensando saberlo todo y justificando todos los días nuestro obrar? Y el Señor nos espera, nos sigue amando con paciencia y en la esperanza de que un día reconozcamos que hemos sido amados cada uno de los días que nosotros le explicábamos, razonada y justificadamente, que lo estaba haciendo francamente mal. Así somos nosotros con Dios y así es Dios con nosotros. Pues un buen educador que quiere santificarse en su trabajo diario en clase, o en la educación con sus hijos, deberá reflexionar humildemente sobre su vocación, pues un día, no muy lejano, nos pedirán cuenta del amor que no hemos dado a los hijos de Dios que Él mismo nos encomendó. No amamos para recibir ahora, sino porque hemos sido amados primero y ahora desbordamos de ese amor incontenible. Amamos a los demás sólo en la medida que nos hemos sentido amados por Dios y en la que hemos reconocido nuestra indigencia. Somos hijos en el hijo, Cristo nos ha traído la vida, pero nosotros no merecíamos nada. Conscientes de nuestra miseria, agradecidos de estar en el Corazón de Dios y felices de saber que a pesar de ello Dios nos encomienda a sus hijos para que les enseñemos el mejor horizonte que lleva a los brazos del Padre, recojamos con ánimo y con fuerza la tarea de educar en la esperanza del amor de Dios y no para que dejen de molestarnos las astillas de nuestra cruz. Esta cruz tenemos que abrazarla y besarla, pues es personal y la que nos lleva al cielo. No nos enfademos ligeramente con nuestros alumnos e hijos, no tiremos la toalla con ellos, no nos cansemos de perdonarles, explicarles los verdaderos motivos de la vida, consolarles ante sus propias miserias y debilidades, no nos olvidemos nuestra propia necesidad de lo mismo y, junto a Dios y pidiéndole cada día el Espíritu Santo, caminemos “cristiformados” y renovados, con ardiente deseo de ganar cada día un poquito más a cada hijo que Dios nos encomienda. Paz y bien y mucha conversión.

{ Comments are closed }

Cómo ganarse el respeto de nuestros alumnos

Ganarse el respeto de los alumnos es algo que a todos los docentes nos interesa tanto como nos preocupa. Lo cierto es que trabajar en un grupo en el que los alumnos te admiren y te respeten supone una gran satisfacción tanto en el plano personal como en el plano profesional. En muchas ocasiones tendemos a confundir el respeto con la autoridad y no es así.

Unas ideas para ganarse el respeto de los alumnos y así poder trabajar en unas condiciones óptimas en el aula y, por supuesto, ser más productivos, pueden ser las siguientes:

1. Dar ejemplo. El docente no tiene la misma posición que el alumno en el aula. En muchas ocasiones tendemos a distanciarnos mucho de nuestros estudiantes y ello conlleva un cierto peligro. A mayor distanciamiento con tus alumnos, más difícil se hace ganarse su respeto, ya que te ven más como una autoridad que como un docente con ganas de transmitir valores y conocimientos. Dar ejemplo a tus alumnos es algo tan sencillo como respetar las normas del centro y echar a un lado lo que entenderíamos como privilegios. Para dar ejemplo debemos evitar:

  • La falta de puntualidad al inicio y al final de la sesión lectiva.
  • El uso del móvil en el aula sin una finalidad estrictamente educativa.
  • Ausentarse del aula con regularidad. Demuestra falta de previsión y de planificación.
  • El retraso en la corrección de pruebas, exámenes y trabajos.
  • Faltar al respeto a nuestros alumnos. Es importante llamarles la atención a solas, no en clase para cuestiones humillantes.
  • El trato desigual a tus alumnos.
  • Ser coherentes entre lo que se dice y lo que se hace, respetando en todo momento las reglas del centro.

2. Tono de voz. El tono de voz es un aspecto determinante para ganarse el respeto de tus alumnos. En muchas ocasiones nuestro tono de voz determina la motivación de los alumnos. Hay que evitar un tono monótono y cansino porque provoca que el alumno deje de escucharnos. En muchas ocasiones nuestro tono de voz no es el adecuado y refleja con demasiada claridad nuestro estado de ánimo. No es mejor profesor aquel que tiene un mayor tono de voz. Es importante que nuestra voz refleje decisión y pasión, que nos creamos aquello que estamos transmitiendo, que mostremos lo atractivo y bello de lo que enseñamos, y, finalmente, que evitemos vacilaciones y anacolutos (no finalizar una oración y empezar con otra). Además, es fundamental sacar partido a nuestra voz y para ello es recomendable tener unos hábitos saludables como:

  • Hidratarse durante toda la jornada laboral.
  • Evitar gritar.
  • Evitar hablar en el momento en que varios alumnos lo estén haciendo al mismo tiempo.
  • Tener una conducta postural adecuada.
  • No hablar mientras borramos la pizarra.
  • Aprender a respirar con el diafragma.
  • Expulsar el aire por la nariz.

3. Actitud corporal. Otro factor para ganarse el respeto de nuestros alumnos es la actitud corporal con la que afrontamos una clase. Es fundamental que noten nuestra presencia en el aula en todo momento. Nuestra actitud corporal debe ser decidida y enérgica, porque en muchas ocasiones transmite mucho más que nuestra voz. Debemos ser capaces de utilizar todo nuestro cuerpo para captar la atención de nuestros alumnos. El lenguaje no verbal es un tipo de lenguaje que complementa nuestras enseñanzas y es una herramienta muy útil para reforzar los contenidos. Para ello es recomendable:

  • Gesticular con las manos cuando pretendamos destacar un aspecto que nos parece importante.
  • Movernos de vez en cuando por toda la clase (sin marear).
  • Ser expresivos con nuestro rostro a la hora de manifestar sentimientos, deseos u órdenes.
  • Caminar erguidos y con paso decidido y firme.
  • Mirar al alumno que nos está hablando en ese momento, y especialmente al que se distrae fácilmente.
  • Estar callados y utilizar nuestro cuerpo cuando en el aula se producen conductas disruptivas. Hay veces que un gesto es mucho más eficaz que dar una orden de forma oral.

4. Preparación y coherencia. Otro factor muy a tener en cuenta de cara a ganarse el respeto de tus alumnos es preparar a conciencia las clases y que éstas sean coherentes con los contenidos previstos en la programación. Los alumnos valoran enormemente a los profesores que saben en todo momento qué hacer en sus clases. Es muy importante que no vacilemos durante la clase sobre lo que se va a trabajar. Es el docente el que decide en todo momento qué hacer en el aula, qué es lo esencial, que se puede omitir y qué no. De no ser así, el respeto de los alumnos se verá afectado porque perderéis capacidad de decisión y de control del aula. Otro factor, relacionado con este punto, es evitar preguntar a vuestros alumnos en qué punto del tema os habíais quedado o corregir ejercicios que ya se habían corregido el día anterior. Los alumnos notan en seguida que la clase no está preparada y eso hace que aumente la disrupción en el aula, provoque la queja de los alumnos y sea más difícil conseguir el respeto.

5. Empatía y cercanía. La empatía es un aspecto fundamental en el proceso educativo, pues es sabernos poner en la piel de nuestros alumnos mediante la escucha activa, comprendiendo la realidad y la experiencia de la que parte el alumno. Escuchar con atención a nuestros alumnos y asentir la cabeza ayuda ganarnos su respeto. Los estudiantes valoran enormemente que conectemos con ellos, que nos hagamos partícipes tanto de sus logros como de sus fracasos, tanto de sus alegrías como de sus preocupaciones. Ser docente, sin ser empático, es algo que no se puede concebir en la educación. La empatía brota del deseo de caridad, amar al alumno. Aquellos docentes que carecen de empatía son, por lo general, aquellos que tienen más problemas de relación con los demás. La empatía se relaciona con la escucha y ésta con el tiempo dedicado a hablar con él. Sin una buena relación bidireccional, no hay escucha, ni facilitamos una buena actitud para el aprendizaje.

El respeto de un profesor viene determinado por sus actuaciones en el aula y la calidad de su relación con los alumnos, sobre todo fuera del aula. No tiene nada que ver con el hecho de ser hombre o mujer, de ser un profesor recién llegado o un veterano, aunque la experiencia pueda ayudar. El respeto de los alumnos depende de nuestro trabajo, nuestra profesionalidad como docente, pero sobre todo de nuestra entrega cercana (humilde) e interesada dedicación, es decir, depende de la pasión con que llevemos a cabo nuestras clases. Así conseguiremos una de las grandes satisfacciones para un docente, el respeto y la admiración de nuestros alumnos.

Readaptación de: http://justificaturespuesta.com/5-consejos-para-ganarse-el-respeto-de-tus-alumnos

{ Comments are closed }