Autor: Diego

No vive de verdad quien piensa, sino quien ama

Quien vive sin pensar, no puede decir que vive.Pedro Calderón de la Barca (1600 – 1681)
  Pedro Calderón de la Barca (1600 – 1681)

Literalmente es cierto, pues si uno no puede pensar, tampoco podrá físicamente hablar y decir que vive.

Antropológicamente es incorrecto: vivir es amar, ya que lo esencial de la vida es el amor. Pues el pensar no es lo más elevado del vivir del hombre. Sin embargo, hechos por el Amor y para el Amor, quien no ama, sí podría decir que no vive (si fuera muy sincero consigo mismo), pues vivir es ir al encuentro del Corazón de Jesús, es un crecer siempre nuevo y más pleno, un descubrirse a uno mismo cada vez más hijo en el Hijo, es el encuentro con la Verdad que desvela nuestra identidad cada vez más libre, es «cantar» la belleza del amor inmenso de Dios, destinar el corazón a nuestro Padre para que nos revele eternamente nuestra identidad. Y ésto es lo alucinante: ¡que nunca acabaremos de gozar de conocernos y destinarnos en el amor!

«Pensar» no es, pues, lo más importante, de hecho ni siquiera pensaremos en el cielo, pues es un proceso físico inferior a la intuición y a la contemplación, que serán los principales movimientos intelectuales.

Si con esta frase sin embargo, se quiere defender lo importante que es, en el orden natural, el pensar para ir descubriendo la verdad personal que cada uno tiene que encontrar y descubrir en su vida, entonces ¡brindemos y alegrémonos!, pues hemos descubierto, por fin, el motivo de que la gente ya no sepa quién es, pues pocos sabrán detenerse en estas líneas reflexivas y descubrir la llamada que Dios les hace de no parar de amar con intensidad para encontrarse con la Verdad del amor divino en la destinación de su amar personal.

Ahora sí: el pensar debe de encaminarnos al amar o no sirve que para condenarnos.

Diego Cazzola

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Los laicos pueden liberar del demonio

(Entrevista al padre Gabriele Amorth)

Está siendo ePadre Gabriel Amorthxaminado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el documento con el que la Santa Sede, a instancias de Benedicto XVI a los Obispos, exigirá nombrar un número estable de exorcistas en sus diócesis. El mismo Benedicto XVI, encontrándose en audiencia al obispo exorcista Andrea Gemma, le aseguró que estaba por resolver la falta cada vez más crónica de exorcistas en Italia y en el mundo. Para este fin, el periodista Gianluca Barile entrevistó a uno de los más famosos exorcistas italianos: Padre Gabriele Amorth.

P. Entonces, padre Amorth, que usted sepa, ¿cómo están las cosas?

R. “Por buen camino. La nota del Papa la tenemos y yo la conozco perfectamente de memoria. Gracias a Dios, cuanto antes, los obispos estarán “obligados” a nombrar exorcistas a pesar de su escepticismo…”.

P. Esta nota ¿qué establece exactamente?

R. “Con este documento, el Papa mandará a los obispos nombrar un número necesario de exorcistas para liberar a las personas poseídas por el demonio en su diócesis. Por fin, después de años de batallas por parte de nosotros exorcistas, los obispos no podrán ya rechazar nombrar a sacerdotes para echar el diablo”.

P. Usted nunca ha escatimado en críticas hacia aquellos obispos que no practican exorcismos y no nombran exorcistas…

R. “¡Faltaría más! Como exorcista, pero antes como sacerdote, tengo el deber incluso hoy de denunciar el culpable quietismo de todos aquellos obispos – desgraciadamente la mayoría – que no forman ni nombran exorcistas porque ¡no creen en el demonio, nunca lo han estudiado, ni se han ocupado de ello y del que tienen sólo una vaga creencia!”.

P. De hecho para que intervenga el Papa, la situación tiene que ser verdaderamente crítica…

R. “¡Crítica es decir poco! ¡La situación es trágica! Piense que incluso algunos cardenales de la Santa Iglesia Romana, llamados a guiar importantísimas diócesis, nunca han nombrado un exorcista porque ¡no creen en el demonio!”.

P. Padre Amorth, su acusación es muy grave: ¿a quién se refiere con exactitud?

R. “¿¡¿A quién me refiero?!? ¡Hace falta sólo mirar alrededor! Sólo quedándose en Italia, en Bolonia no hay exorcistas, en Florencia es difícil encontrar uno, en Nápoles es un desastre. ¡Y son todas sedes cardenalicias! ¿Quiere que continúe?”.

P. Digamos que, desgraciadamente, es suficiente…

R. “Pues, como ve, la intervención del Santo Padre Benedicto XVI es, a decir poco, providencial: a diferencia de muchos obispos y cardenales, él cree, y mucho, en la existencia del maligno”.

P. Sabemos que usted y Benedicto XVI han tenido ocasión de profundizar esta cuestión en persona…

R. “Exacto. Le vi tres veces cuando era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y, junto a mis co-hermanos exorcistas, cuando fue elegido Papa, y nos ha animado siempre a seguir adelante en nuestro ministerio”.

P. Pasemos ahora al papel de los laicos en el ministerio de la sanación: ¿pueden ellos echar demonios?

R. “¡Claro que sí! Y si no lo hacen, ¡caen en pecado mortal!”.

P. Sin embargo, hay quien mantiene que la facultad de exorcizar está reservada sólo a los sacerdotes con la oportuna autorización del obispo…

R. “Entonces, el malentendido tiene que ver con el término exorcizar. El exorcismo es un sacramental, una oración pública que puede ser rezada sólo y exclusivamente por un sacerdote con la autoridad de la Iglesia para echar el demonio. Bien. Las oraciones de liberación tienen el mismo fin y la misma eficacia que el exorcismo, con la diferencia que pueden ser rezadas también por los laicos. La solución está pues en el medio: los laicos ordenen en nombre de Cristo al maligno abandonar el cuerpo de los poseídos, muestren imágenes y reliquias de Santos a los que tienen mucha devoción, invoquen la ayuda de los Santos, la intercesión de la Virgen, impongan el crucifijo sobre la cabeza del enfermo, pero nunca las manos; simplemente cuiden no pronunciar la frase: “yo te exorcizo”[1]. Y digan siempre a continuación: “En el nombre de Cristo, vete, retírate al infierno, ¡yo te echo espíritu inmundo!” Estoy en conocimiento de muchos casos de poseídos liberados por laicos y no por exorcistas, porque los exorcistas, culpablemente, actuaban sin creer en el demonio y sin confiar en Dios. Luego, como ejemplo, está la vida de muchos santos: pienso en Santa Catalina de Siena, que no era ni sacerdote ni monja, y que sin embargo expulsaba el demonio de los poseídos. Es más, eran los mismos exorcistas quienes iban a pedir su ayuda porque ellos, a pesar de ser curas, no lo conseguían”.

P. Una diferencia “sutil”…

R. “Una diferencia que sirve exclusivamente los roles entre sacerdotes y laicos. También porque, lo repito, exorcismo y oraciones de liberación tienen la misma eficacia y, en el fondo, pueden considerarse lo mismo. Personalmente, considero determinante el auxilio de los laicos y su papel en el ministerio de liberación. Visto el pequeño número de exorcistas, sin ellos habría miles y miles más de poseídos por el mundo”.

P. Padre Amorth, desde hace 13 años, quien le entrevista, se ocupa del ministerio de la liberación: ¿por qué tanto escepticismo hacia los laicos?

R. “¡Por ignorancia! Los laicos son un recurso fundamental en la lucha con los infiernos. Porque es verdad que el sacerdote exorcista tiene el mandato del obispo, pero los laicos tienen ya hace 2000 años el mandato de Cristo, que, antes a los 12 apóstoles, luego a los 72 discípulos y, finalmente, a todos los hombres ha asegurado: “En mi nombre echaréis demonios”[2]. Pero qué quiere, si no se cree en la existencia del diablo, tampoco se puede creer en el poder de los laicos de echarle. En este sentido, permítame bendecir desde las columnas de su periódico a todos aquellos laicos implicados en el ministerio de la liberación y, en particular, a los hermanos de la Renovación Carismática que actúan con grandísimos resultados en todo el mundo”.

P. A propósito de Jesús: muchos teólogos y biblistas, como decirlo, “progresistas”, aseguran que los que se cuentan en el Evangelio por obra del Señor no son realmente verdaderos exorcismos, sino curaciones de enfermedades mentales…

R. “¡Es una falsedad enorme! Y la respuesta la da el mismo Jesús, cuando libera aquel joven a los pies del monte Tabor y dice: ‘para echar este tipo de demonio hace falta oración y ayuno’[3]. Es él mismo quien habla de demonio. ¿Que estos teólogos y biblistas saben más que el Señor e intentan corregirlo?”

P. Usted es exorcista hace ya muchísimos años: ¿encuentra que el fenómeno de las posesiones haya aumentado o disminuido?

R. “No tengo dudas: ha aumentado notablemente. Sólo hay que mirar las iglesias medio vacías para darse cuenta. Toda la culpa la tienen el sexo, la droga, la búsqueda del poder, del dinero, del éxito, del bienestar a toda costa. Mi primer pensamiento va a los jóvenes: se han entregado ya deliberadamente a las manos de Satanás. A la Iglesia prefieren las discotecas, a Cristo prefieren Marilyn Manson, a la celebración Eucarística prefieren las misas negras, las sesiones de magos y las invocaciones de los difuntos. Todas estas acciones distorsionadas y ocultas antes les hacen caer en el pecado mortal y luego les lleva hacia la posesión diabólica, con consecuencias físicas y psicológicas destinadas a durar años enteros”.

[1]Negritas del traductor.

[2]Concretamente dice la Sagrada Biblia en la Versión Oficial de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Madrid, BAC 2011: “Y les dijo: id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos” (Mc 16, 15-18).  Notas y negritas, en la cita bíblica, del traductor.

[3]“En cuanto a esta clase de demonios, no se los puede expulsar sino por medio de la oración y del ayuno” (Mt 17, 21)

Para descargar el PDF de la entrevista en español: Aquí
Para descargar el PDF de la entrevista en italiano: Aquí
Para ver la fuente oficial traducida: Aquí

 

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Aspectos a trabajar con alumnos de altas capacidades

No siempre trabajar con alumnos implica reducir, quitar o simplificar. A veces es necesario adaptarse a alumnos con capacidades brillantes.

Estos son los consejos que doy para estos alumnos. Como se puede comprobar no se trata de darles más o mejor, sino, sobre todo, lo que es más indicado también desde un punto de vista educativo.

Características a introducir en el currículo:

  • Favorecer material complementario creativo que amplíe el currículo profundizando y extendiendo contenidos transversales;
  • Evaluar de forma flexible en la que pueda motivarse y encontrar un reto personal;
  • Incrementar las evaluaciones basadas en búsquedas, investigaciones y exposiciones en las que tenga que planificar y organizarse él sólo;
  • Alternar trabajo individual y grupal;
  • Introducir elementos instrumentales nuevos (para la búsqueda de información, la ejecución de proyectos y actividades, lecturas adecuadas, debates y defensas orales, apoyo a compañeros, asistencia a actividades de personas más mayores, etc.).

Características a introducir en la relación personal con el alumno:

  • Virtudes principales a trabajar: paciencia, humildad, amistad, equilibrio psico-socio-afectivo;
  • Aspectos que no suelen necesitar potenciar: perfeccionismo, rapidez cognitiva, abstracción intelectual, búsqueda de excelencia;

Evitar:

  • Dar simplemente más tareas;
  • Marcarle en clase de forma excepcional;
  • Competir con él intelectualmente por envidia o entrando en un juego de auto-afirmación;
  • Comparar alumnos con él;
  • Exigirle más de lo que puede o en aquello que no es adecuado a sus características personales;
  • Forzarles a ser extrovertidos;
  • La monotonía en las tareas simples o fáciles;

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Pautas para confeccionar un examen

PAUTAS PARA CONFECCIONAR UN EXAMEN

A la hora de confeccionar un examen son muchos los errores que podemos realizar incluso sin querer. El secreto está en conocer las necesidades especial de los alumnos y adaptarse a ellas y no pensar que sea posible realizar lo contrario. No sólo porque el alumno con una necesidad concreta no podrá adaptarse a nosotros, sino porque si el profesor se adapta a él, es adaptación, seguramente, valdrá para los demás alumnos. Por ejemplo, un alumno que necesita una pauta para escribir no puede hacerlo sin ella adecuadamente, por lo que tardará, escribirá mal, perderá concentración en eso y no le dedicará mucha a lo que escribe, pero si se lo pautamos a él y toda la clase, seguramente no molesta la pauta a un alumno que no la necesite.

Dicho esto propongo unas pautas generales que he recabado de estos años de experiencia con alumnos ACNEE que no pretenden agotar las posibilidades, pero sí ser las más frecuentemente indicadas por psicólogos, neuropsicólogos, psicopedagogos y orientadores de EOEP, EAT y parecidos. Si a alguien se le ocurre alguna más, se agradecerán en los comentarios.

PAUTAS

  • Dejar espacios cómodos y pautar adecuadamente el lugar para escribir. Hay tres formas de pautar: con una línea (impide desviaciones de la inclinación), con dos líneas (impide la desviación y la distorsión del tamaño de la grafía central, el cuerpo de las palabras) y cuatro líneas (impide lo anterior y permite que las letras de desarrollo hacia arriba y hacia abajo sean correctas).Lineas pautadas para exámen
  • Respetar las proporciones. Los títulos (“Examen de religión”, “Primera Evaluación”, “El griego y el Latín”, etc.) más visibles que nombre apellidos y fecha.Examen ordenado y proporcionadoExamen desordenado y no proporcionado
  • Evitar la colocación de frases innecesarias de cara al examen o colocarlas en un lugar que no confunda ni llame más atención que las instrucciones para realizar el examen o las preguntas mismas.

Examen confuso con frases inecesariasExamen ordenado y sencillo con frases inecesarias, pero que no molestan

  • Si hay muchas instrucciones es mejor ponerlas en una hoja aparte y dejar que la hoja de examen no tenga distractores.
  • El tamaño y el tipo de letra es importante y tiene que ser adecuado. Mejor tipo Arial, Calibri, Cambria, evitando las cursivas. El tamaño mínimo normal suele ser un 12 para el texto y un 14 para los títulos.
  • Una pregunta a la vez:

Una pregunta a la vez

  • Al poner palabras en negrita se tiene que destacar “lo importante” y no “que es importante”:

Lo importante en negrita

  • A cada pregunta su espacio para contestar. Evitar poner un elenco de preguntas a las que el alumno tiene que contestar en un folio blanco donde se le torcerán las líneas, agrandará paulatinamente las letras y se comerá los márgenes.

Preguntas sin espacios y sin pautasPreguntas con espacios y pautas

  • Para 1º y 2º de la ESO preparar las preguntas en 3 secciones (que no tienen porqué ser detectadas por el alumno):

Primera parte: preguntas dirigidas a evaluar los contenidos simples y mínimos propios de un nivel ACNEE o de un alumno con muchas dificultades. No tendría sentido suspender esta parte y aprobar las demás. Pueden ser de verdadero o falso y deberían de tener como objeto contenidos muy básicos y formulados de una forma muy simple.

Segunda parte: preguntas dirigidas a evaluar los contenidos sencillos y suficientes para aprobar la asignatura. Al aprobar la primera y la segunda parte se pude aprobar o sacar un notable como mucho. Se pueden aplicar preguntas de respuesta múltiple o respuestas cortas.

Tercera parte: preguntas dirigidas a evaluar la profundidad de lo aprendido más allá de lo básico, con algunos detalles más, demostrando no sólo lo aprendido, sino la capacidad de relacionar entre sí los conceptos (tanto inter como intra disciplinarmente).

  • En general, evitar ironía, sarcasmos y doble sentido a la hora de hacer preguntas, pero especialmente con alumnos con dificultades.
  • Aspectos a contemplar para exámenes de alumnos ACNEEs (Alumnos con Necesidades Educativas Especiales):
    • Lenguaje sencillo con palabras muy comunes;
    • Frases cortas con puntos frecuentes y un menor uso de conectivos;
    • Contenido fácil de comprender;
    • Apoyo visual de gráficos e imágenes;
    • Ejemplos para entender a qué se refiere la pregunta;
    • Usar la capacidad de reconocer la respuesta correcta (por medio de verdadero/falso o la respuesta múltiple), más que darla directamente;

Para trabajar con alumnos de altas capacidades: Aspectos a trabajar con alumnos de altas capacidades

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El esquema

Características, parámetros, abreviaturas y finalidad del esquema:

Características:

1. Tiene que ser esquemático: concepto  —>   descriptivos;
2. Tiene que contener TODO lo ESENCIAL que necesitemos para el examen;
3. Tiene que respetar la estructura del libro a pesar de que un tema o un punto no lo vayamos a estudiar, es decir, se pondrá el nombre del tema aunque no haya contenido;
4. Tiene que ser vertical y presentar una clara estructura, como el índice de un libro, con la diferencia de que tiene el contenido necesario para recordar todo lo que queremos saber para el examen. Es la ficha (también llamada “Mapa conceptual”) la que puede ser horizontal y que consiste en el esquema del esquema (ej. una Unidad en una hoja con sus 7 Temas correspondientes);
5. Las llaves se pondrán en los últimos niveles, pero NUNCA en los primeros (nos quita mucho espacio y no son operativas);

Parámetros:

Número de la página siempre presente (optimiza en una esquina superior a la derecha y en un círculo);
– El nombre de la asignatura en el centro de la primera página (con nombre y curso escolar);
– La unidad en un doble recuadro central y por debajo el título de la misma;
– El tema en un recuadro lateral izquierdo y seguido el título subrayado 3 veces;
– Los puntos del tema (sean o no enumerados en el libro y siempre que la información no sea agrupable o muy escasa) en un círculo más remetido que el tema y a continuación su título subrayado 2 veces;
– Los apartados simplemente subrayados 1 vez sin numeración, manteniendo una sangría mayor que la del punto al que pertenece;
– Los sub-apartados con mayor sangría que los apartados y una línea discontinua;
– Mantener un buen y proporcionado espaciado entre las líneas y un centímetro como mínimo de margen (sobre todo para anotaciones posteriores);

Observaciones

Siempre se puede subir de nivel, pero no bajar de nivel. En el primer caso es suficiente con añadir una línea al tema y a los puntos, en el segundo es más complicado borrarla, especialmente cuando se emplean subrayadores.

Manejo de abreviaturas. Funciones:

Primera: que un símbolo sirva para identificar muchos significados obligando a emplear cada vez una palabra diferente para su verbalización y desarrollando, de este modo, la capacidad expresiva del alumno. Muy útiles para representar palabras polisémicas o con muchos sinónimos.

Ejemplos:

SH = ser humano, persona, individuo, sujeto, hombre, etc.;
# = sube, incrementa, se eleva, asciende, aumenta, etc.;
image002  = existe, hay, se dan, tenemos, etc.;

(tachados indicarían falta, es decir, no es persona, no sube o no existe)

Segunda: agilizar y acelerar la anotación de ciertas palabras muy frecuentes. Son abreviaturas que pueden cambiar de una asignatura a otra y que evolucionan en la medida de su frecuencia de uso. Algunas se darán prácticamente en todos los ámbitos y niveles académicos, otras se perderán. Tienen que ser flexibles y acordes a su fin. Ejemplos:

Ca. = Característica

Tª / Pª = Teoría / Práctica;

Def.= Definición;

Imp. = Importante;

e / t= Espacio / Tiempo

dd = Desarrollo;

CC =Ciencia

Hª = Historia;

 

Com. = Comunicación

Fam.= Familia

R = Relación;

image004 = Pertenece;

Es importante que cada uno configure sus propias abreviaturas a medida que las vaya usando y cambiando. Si hay diferencias entre unas asignaturas y otras es posible apuntarlas en la primera página del libro o de los apuntes.

Finalidad del esquema:

Permitir verbalizar todo el contenido del examen de diferentes formas desarrollando la capacidad de defender el contenido y transformándolo en conocimiento verdadero y personal.

Formas de verbalización:

1. Sistemática completa: así como está escrito, de arriba a abajo, es decir, desde el título hasta el final y pudiendo usar todas las palabras del esquema;

2. Sistemática parcial: lo mismo que la anterior con la diferencia que nos obligamos a no decir ciertas palabras y a intentar encontrar sinónimos y circunlocuciones;

3. No-sistemática completa: verbalización de todo el esquema en modo transductivo (de particular en particular), empezando por un concepto cualquiera y creando un hilo argumentativo lógico que enlace todos los demás conceptos. Consiste en decir lo mismo, pero cambiando el enfoque. Permite desarrollar el dominio del contenido dejando éste fijo, pero cambiando la forma de exponerlo.

4. No-sistemática parcial: lo mismo que la anterior pero con una omisión de cierta terminología. Su finalidad es desarrollar la expresión verbal, fijar fuertemente el contenido y crear conocimiento verdadero (independiente de la fuente y permanente). Es claramente, la más difícil.

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La técnica de estudio de MdE 360

Es difícil ser innovadores en metodología de estudio ya que la personas llevan miles de años aprendiendo y no ha cambiado nada con respecto al procesamiento de la información. Cambian las herramientas, pero no los procesos, es decir, sigue siendo necesario pasar por las ya descritas 4 fases del proceso de aprendizaje y esto limita mucho la inventiva. Los procesos se pueden dar más o menos rápidamente y exigiendo más o menos recursos (dependiendo de las capacidades mentales y la mayor o menor automatización de ciertas operaciones), pero siempre tienen que darse. Por ejemplo nadie explicará bien aquello que no ha comprendido, ni tampoco nadie memorizará algo que no haya atendido previamente. La técnica, sin embargo, va dirigida a que esos procesos sean efectivos y puede personalizarse más. Aún así, existe un consenso en que el uso de los esquemas es imprescindible en un altísimo porcentaje.

Vamos a ver el proceso de estudio completo:

Vistazo o contextualización. Es como tener clara la estructura de la estantería en la que están los libros. Implica saber por qué tema vamos, qué sentido tiene lo que estudiamos con relación al antes y al después. Merece siempre la pena tener presente de qué estamos hablando El alumno suele estar bien encuadrado por la continuidad de las clases, pero aprender todo sobre un personaje y no saber porqué lo estamos estudiando y en qué contexto vivió, dificultaría mucho la interrelación de ideas, su asimilación y, por lo tanto su comprensión profunda y personalizada.

Para el alumno consiste en ojear el tema anterior y el posterior, saber en qué unidad estamos y no quedarse en el tema a secas. Pero para el profesor implica recordar al principio de la clase lo que se explicó en la anterior, luego anticipar lo que se va a explicar, al final de la clase resumirlo y anticipar nuevamente lo que se tratará en la siguiente clase. Son maniobras de contextualización fundamentales para retomar y anticipar el contenido a aprender.

A nadie se le ocurriría leer un libro sin saber algo al respecto del tema y del autor. Tampoco es usual ir al cine sin haber visto el trailer de la película. Son ejemplos en los que se entiende la importancia de generar pre-esquemas que faciliten la asimilación del contenido.

La lectura. Es el medio más natural para el aprendizaje junto a escuchar al profesor. Se pueden distinguir clásicamente dos tipos: una rápida o superficial y una lenta o comprensiva.

La primera, la rápida, tiene como objetivo captar las ideas en su aspecto general y analizar los niveles estructurales del texto, así como su complejidad. Es decir, permite por un lado saber cuántos bloques de ideas hay, su jerarquía lógica y si se trata de ideas o conceptos más o menos complejos. Pero el objetivo no es aún penetrar en el concepto y entenderlo.

La segunda, la lectura lenta, sí va dirigida a entender cada una de las ideas en su totalidad. Es importante en esta fase captar lo que no se entienda. O bien porque la idea está mal redactada, poco explicada o difícil, o bien porque es ardua su contextualización, es decir, no se entiende su conexión con otras ideas. Cuanto menos se entienda la estructura lógica de las ideas entre sí, más superficialmente se captarán los conceptos.

El subrayado. En el subrayado es donde más he visto errores y mal uso. El subrayado no sirve al profesor para decir lo que entra en el examen, ni para marcar las mejores o mas importantes ideas (para el profesor, normalmente), sino que sirven para que el alumno, y sólo el alumno, elabore la información mientras la está comprendiendo y pueda visualizar los niveles estructurales de las ideas. Es plasmar la estructura conceptual a medida que se entiende. A veces necesita mucho tiempo, pero, bien hecho, es «el esquema», sobre el texto.

En este sentido el subrayado permite personalizar el texto y manifestar LA RELACIÓN presente entre las diferentes ideas (tanto principales como secundarias) y, por lo tanto, su organización estructural y conceptual.

Para que se útil y permita de forma sencilla descomponer los pasos de la captación de las ideas, aconsejo el truco de hacerse estas dos preguntas:

¿De qué me está hablando? Sirve para identificar una o dos palabras (contiguas y sin el primer artículo) que me ayuden a recordar la idea principal dentro de la cual aparecerán otras subordinadas (que no son menos importantes ni, por lo tanto, secundarias, sino jerárquicamente inferiores). Permite identificar lo que denomino «el concepto» y propongo subrayarlo con un subrayador verde (por su fuerza media de color y el significado simbólico asociado al verde).

¿Y qué tengo que saber yo de eso? Permite identificar lo que denomino «el descriptivo» del concepto y que invito a subrayarlo en amarillo (por la facilidad de uso del subrayador, que es muy común, y la ligereza del color, que no cansa demasiado), pero también nuevas ideas que, siendo subordinadas a la primera, tendrán una palabra que a su vez recuerden de qué nos están hablando en ese párrafo. Esa palabra verde, evidentemente, es concepto, pero no al mismo nivel del anterior, por lo que se subrayaría en verde pero más fino. De este modo en verde grueso tendremos las palabras que nos recordarán las ideas principales (de nivel 1, digamos) y en verde fino las subordinadas (nivel 2). Cada verde, sin embargo, tendrá que tener su propio descriptivo en amarillo.

Con este juego de palabras verdes y frases en amarillo se podrán estructurar sobre el texto las ideas, no sólo en función de su importancia, sino, sobre todo, atendiendo a su organización estructural.

Para ver un ejemplo paso a paso: Ejemplo de subrayado

El esquema. Consiste en recoger la organización estructural y conceptual evidenciada en el subrayado y transcribirla en el papel en modo esquemático y organizado. Tiene que ser una transcripción limpia, ordenada, con los espacios proporcionados y donde se respete especialmente el Principio Regidor Fundamental.

Ver características del esquema: Características, parámetros, abreviaturas y finalidad del esquema

Las verbalizaciones. Son en realidad una característica del esquema, o por lo menos van juntas. Un esquema no tiene un fin en sí mismo, sino que es instrumento para que lo entendido, reelaborado y personalizado, sea memorizado gracias a la ayuda de esa estructura esquemática. Algunos piensan que no es necesario realizar un esquema por escrito, pero mi experiencia me ha demostrado que si no tienen éxito en el aprendizaje queda claro el juicio erróneo al respecto, mientras que si es realmente innecesario para alguien, teniendo éxito en lo sabido, es que, en realidad, el esquema lo tiene presente en mente desde el principio, incluso sin saberlo. Pues igual que algunos tienen capacidad de aunar mentalmente varios pasos en unas ecuaciones matemáticas, otros pueden realizar el esquema de forma automática y sin escribirlo. Pero nadie puede realizar una correcta exposición oral o escrita, si no tiene bien organizadas las ideas y listas para ser expuestas. De allí se entiende que primero va el esquema y luego, si uno lo dese, el resumen. Pero nunca al revés. Es más, el resumen tiende a cerrar posibilidades y a ser aprendido, totalmente o en parte, de memoria. En mi opinión es mejor la repetida exposición verbal de todo lo que se tiene que estudiar. Cada vez se tarda menos y permite prepararse para evaluaciones tipo redacción, orales, debates e incluso tipo test. El único inconveniente con lo tipo test es que son difíciles de preparar y si un estudiante se ha preparado bien su examen, podrá encontrarse preguntas razonablemente dudables dependiendo de matices, que el profesor a veces ni ha contemplado. Pero nada que no se resuelva en la revisión del examen y hablando con el profesor con seriedad y conocimiento (y con humildad por su parte, que sino andamos mal).

La planificación. De nada nos sirve la mejor técnica de estudio del mundo, si no planificamos bien cómo organizarla a lo largo del tiempo. La propuesta de MdE 360º en este sentido es sencilla, pero muy eficaz. Se divide en el tipo de tareas que se realizan por la mañana y las de la tarde, porque todo va unido a nivel de aprendizaje.

Por la mañana:

Notas. Es importante tomar notas de lo que diga el profesor. Mentalmente y por escrito. Implica más al alumno fomentando la motivación y ayuda a fijar antes el contenido. Ayuda además a elaborar la información, que de otra manera es vista de forma más global y más superficial. Puede darse en papeles, en un cuaderno o en el libro, pero tiene que darse. Quienes sólo escucha aprenderán menos en ese momento y lo aprovecharán muy poco. Desde siempre no es lo mismo tomar apuntes que escuchar simplemente.

Por la tarde:

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El principio regidor fundamental

El Principio Regidor Fundamental (PRF) pretende recordar que a mayor tamaño, color más llamativo, más presión del trazo, mayor número de líneas, etc., mayor importancia y relevancia conceptual o estructural. Es decir, cuanto más destaque algo, más lo recordaremos y fijaremos.

Algo es recordado sobre todo en función de su unicidad (la boda), emocionalidad (el primer beso), particularidad (un payaso por la calle), pero sobretodo de la intencionalidad o motivación (querer aprender propiamente). Todo recuerdo es modificado tras cada recuperación, por lo que sufre alteraciones. Cada recuerdo tiene su huella emocional, por lo que es importante que la experiencia sea agradable y positiva a la hora de fijar contenido. Es por esta razón que el bloqueo emocional va asociado al olvido, sólo cuando uno vuelve al estado de tranquilidad (si lo consigue) podrá recuperar la información. Es por lo tanto un objetivo psicológico clave, el estudiar sin demasiados nervios, pues necesitaríamos estar nerviosos también en el examen, algo que, si bien puede darse, come muchos recursos, generando interferencias y confusiones. Lo mejor es conseguir en el examen un estado de tranquilidad basado en la recuperación emocional del mismo estado que se tenía durante el trabajo de estudio.

Consecuencias:

  • Los colores más fuertes del subrayado estarán asignados a los primeros niveles estructurales (ej. Titulo de la Unidad en azul gordo; Titulo del Tema azul fino o rosa; Concepto en verde; Descriptivo en amarillo);
  • Lo que esté subrayado más veces tendrá nivel estructural más alto que lo que esté subrayado menos veces:

Nombre asignatura: página propia (la primera);
Bloque: recuadro grande;
Unidad: recuadro pequeño;
Tema: subrayado 3 veces;
Punto: subrayado 2 veces;
Apartado: subrayado 1 vez;
Sub-apartado: subrayado 1 vez con línea discontinua;

  • Lo que esté subrayado con bolígrafo será más importante que lo que esté subrayado en lápiz;
  • El apartado que tenga más rayas verticales a un lado será más importante que aquél que tendrá menos;
  • El texto recuadrado tendrá algo especial con respecto al resto del texto;
  • Un título más grande se recordará como más clave.
  • Etc.

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El subrayado

Veamos un ejemplo paso a paso con respeto al subrayado:

Este simple texto sobre ordenadores es lo que defino «el muro» y por mucho que lo leamos no nos permite penetrar en sus niveles. Cada lectura nos obligará a hacer un trabajo de abstracción casi nuevo.

El ordenador (el muro)

Este texto es el mismo que antes, pero está estructurado por párrafos y subparrafos en modo de que se capte la estructura. Así es más fácil estudiar, pero hay que tener en cuenta que no aparecen las palabras claves (los conceptos) de forma evidente y que antes o después el alumno tendrá que estudiar sin estas facilidades:

Imagen2

Otro nivel es ponerle entonces las negritas al texto. Normalmente no están puestas correctamente, es decir, no destacan la estructura, sino sólo el nombre de un personaje o un lugar. Ayuda un poco más pero no enseña a realizar correctamente el proceso de abstracción, algo que tiene que enseñarse con ayudas que paulatinamente deberían retirarse:

Imagen3

La siguiente presentación destaca el trabajo personal de abstracción donde se puede observar la identificación de los 4 conceptos principales («ordenador», «modernos», «componentes» y «otros») y los correspondientes sub-conceptos (del primero: «las características»; del segundo: «el hardware» y «el software»; del tercero: «la memoria», «el dispositivo de almacenamiento masivo», «el dispositivo de entrada», «el dispositivo de salida» y «la unidad de procesamiento central»; del cuarto no hay sub-elementos).

Imagen4

Finalmente, si a cada concepto y sub-concepto le añadimos los descriptivos amarillos, es decir, aquello que tenemos que saber de cada concepto, saldría el subrayado completo:

Imagen5

 

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Procesos centrales del aprendizaje

El aprendizaje implica algunos procesos necesarios y deben atenderse en el orden correcto. Los procesos mentales no se pueden omitir ni alterar en el orden, pero se podrán usar diferentes técnicas para trabajarlos. Sin embargo, existen dos factores previos a cualquier proceso mental, que ahora presentaré, que se suelen saltar a la hora de pensar en temas de aprendizaje. Estos son la motivación y la atención.

La motivación permite dirigir la atención, mientras que la atención es una función ejecutiva central por su constante presencia en todo proceso mental (en neuropsicología se la suele denominar, de hecho, Sistema Supervisor Atencional, SSA) y que depende de la motivación y del estado psicofísico del alumno (también denominado «mental»). La primero, la motivación, está claramente vinculada con la inteligencia y la voluntad, facultades del alma (anímicas) que no tienen localización neuronal (un concepto, por ejemplo, sí tiene su localización concreta), sino que se apoyan (como todo) en lo cerebral para ejercerse, pero sin sede física concreta (evidentemente no es una postura antropológica materialista). Dependiendo del factor motivacional, por el que hay que dar peso a que el alumno entienda qué debe de hacer y porqué, de despertará la atención. La atención entonces depende de la motivación y sólo de estar adecuadamente dispuesto y motivado, el alumno prestará la atención. La atención depende directamente de la motivación y del estado psicofísico. De allí que un fallo atencional puede deberse a dos factores:

Motivacionales: el alumno no tiene razones por las que estar atento o tiene un problema que le «llama» más la atención. En el primer caso el alumno no tiene razones o no ha entendido lo esencial de lo que tiene que hacer, es decir, el porqué personal. Si no entiende el motivo y cómo éste le afecta, no se implicará y no habrá motivación real. De lo segundo son un ejemplo el estar enamorado, tener un conflicto fuerte con un amigo o miedo a suspender un examen, así como haber perdido el trabajo. Cualquier problema que nos absorba los recursos (que son limitados) mermarán nuestra atención en su fuerza (mantenerla en el tiempo) y dirección (hacia lo importante y con el menor número de desviaciones).

Ambos casos son problemas motivacionales que, lejos de ser trastornos atencionales, generan un cuadro parecido al TDA, el famoso y frivolamente sobrediagnosticado Trastorno por Déficit de Atención.

Físicos: como todo lo que tiene base neurológica, bien por estar localizado cerebralmente, bien por necesitar de la actividad cerebral para ser experimentado a nivel consciente, una alteración en los neurotransmisores implicados en los procesos atencionales, evidentemente, afectarán a la atención en general. Este tipo de causa afectará a todos los procesos y no de forma selectiva, aunque se acusen más en aquellas tareas donde sea más necesaria una motivación fuerte, como es el estudio, la memorización, el esfuerzo de abstracción, etc.

Es en estos casos (que deberían de ser MUY pocos, rozando prevalencias del 1-2%) será realmente efectiva la medicación y tendrá tanto sentido usarla como el que presenta un problema cardíaco y necesite su medicación.

Dicho ésto, podemos entender ahora que una vez conseguida la motivación adecuada y la mejor atención posible del alumno, debamos centrarnos en los siguientes procesos que, si se hacen correctamente, retroalimentarán los primeros potenciándolos y favoreciendo la implicación personal del alumno en su aprendizaje, esto es, su maduración intelectual.

  • Comprensión

Consiste básicamente en entender el contenido (lo que se dice, es decir, cada idea planteada) y la estructura del mismo (como se organiza el conjunto de ideas). Es más simple atender al contenido, pues la estructura implica un proceso de abstracción algo más elevado y se hace más difícil sin haber entendido cada una de las ideas (de allí que tras no entender algunas ideas, el riesgo de abandonar en la comprensión global aumenta exponencialmente). La comprensión se da especialmente en directo, es decir, durante las explicaciones del profesor y, posteriormente, pero se perfecciona en casa, la misma tarde, mediante sobre todo el subrayado y la confección de los esquemas correspondientes. Tras la comprensión debe de darse la consolidación de lo aprendido (el siguiente proceso), de lo contrario se olvidará muy pronto, reteniéndose la ideas más llamativas (normalmente por cuestiones emocionales o acordes a nuestros gustos, pero sin marco estructural).

  • Asimilación

Implica haber comprendido todo lo necesario y saberlo explicar VERBALMENTE aunque con los esquemas delante (es decir, no ha habido aún memorización real). Por la asimilación el alumno tiene que «hacer suyo» lo comprendido. Implica asociaciones con otras ideas teóricas o experienciales. El proceso se parece a la digestión (de allí su nombre), donde la misma comida es digerida de forma individual y única.

  •  Memorización

El proceso de asimilación inicia automáticamente un proceso de memorización. Es como la primera memorización, pero pesa más en la asimilación la transformación de la información que se va personalizando. La memorización, sin embargo, es la fijación de lo entendido en su contenido y estructura personalizada por la asimilación. Implica repetir varias veces el contenido asimilado (presente en los esquemas) de forma correctamente espaciada. El espaciado temporal varía en cada persona, pero siempre debe de darse. Quienes tengan poca memoria necesitarán más repeticiones y a mayor implicación y personalización, mas duración de lo recordado. A medida que una información o conocimiento no es reactivado a nivel neuronal (es decir, que no lo usamos) las neuronas implicadas de distancian físicamente y llaguen a ser utilizadas para otras conexiones con el consecuente olvido de su anterior información.

  •  Repasos

Repasar es imprescindible para que las claves de recuperación (conceptos que activan otros de forma estructurada y automática) sean recordadas a tiempo y cuando necesario. Implica entonces reactivar el contenido principal (no todo). Su frecuencia tiene que ajustarse a las capacidades de cada uno y a la cantidad de exámenes que se estén preparando. El repaso pretende reavivar el contenido activador de la globalidad de lo aprendido: palabras clave, ramificación de conceptos, estructura de contenido (pasos, características, ejemplos, definiciones, apartados, acrónimos, etc.). Con el tiempo los repasos mantendrán las ideas estructuradas desde la raíz principal, pero el contenido final se irá inevitablemente perdiendo, necesitando así una re-lectura general o un repaso profundo de todo para reactivar contenido con detalles. Por poner un ejemplo, una asignatura estudiada hace años y repasada durante algún tiempo será recordada en lo esencial, perdiéndose cada vez más los detalles más pequeños. Una vez se deje de repasar por completo el olvido procederá a darse desde los detalles a lo esencial, llegando a olvidarse, de pasar mucho tiempo, incluso el haber dado dicha asignatura.

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¡Padres, recuperad vuestros puestos de combate educativo!

Tras el cambio del Papa Benedicto XVI al Papa Francisco no ha sido raro escuchar muchas personas comentar, como si tuvieran alguna legitimidad en tales juicios, si era mejor o peor, más conveniente o menos conveniente. En realidad todas estas opiniones y análisis son propias de conversaciones superficiales que no provienen, en mi opinión, del Espíritu Santo, pues Él ya se encargó de sopesarlo todo antes que por nosotros y de poner las cosas en el orden divino. Atrevernos a hacer esos comentarios es atrevido o cuanto menos imprudente.

Algo especialmente bueno y providencial a destacar de nuestro Papa Francisco es su capacidad de ser especialmente práctico, cercano, sencillo y breve. Sus reflexiones son muy actuales y necesarias y nos devuelven la mirada a muchos aspectos sociales de espacial urgencia. Vamos aquí hoy a recoger uno en concreto relacionado con el papel educativo de los padres.

Profesionalmente he venido observando, en la orientación familiar de estos últimos años, un paulatino, pero constante deterioro de los criterios morales y educativos familiares. Cada día veo menos capacidad de actuación educativa y más errores de sentido común, especialmente para ocuparse de los hijos desde el Espíritu de Dios, que es en definitiva la auténtica educación cristiana. Pero sobre todo observo ahora una dificultad creciente en descubrir el sentido de la familia para la santidad de sus miembros, especialmente de los esposos, quienes parece que, en muchas ocasiones, ya hayan renunciado a santificarse en la familia y en el amor propio de la educación de los hijos. Los esposos deben descubrir en cada momento y en cada acontecimiento el plan de Dios sobre su matrimonio y sobre sus hijos, pero ya no está de moda, parece ser. O por lo menos no observo que esté en el orden del día de muchas familias.

¿Acaso hemos relegado a Dios fuera de la familia y lo hemos dejado en el sagrario y en los ejercicios espirituales personales? ¿A caso ya no pensamos en que Dios guía a cada familia así como guía a su pueblo desde que se le manifestó?

Es una pregunta que profesionalmente y personalmente me parece legítima. Una vez excluido a Dios del ámbito familiar con su actividad providencial y su plan divino personal y único para cada familia, sólo nos queda ver como los primeros agentes educativos terminan siendo los psicólogos, los profesores de apoyo o los catequistas. De hecho observo a diario la pretensión de que sea el colegio quien, con su intervención, sea más educativo que formativo. Ya parece que más que dar clases, debe enseñar a los alumnos a ser personas. Y si bien una cosa no excluye la otra, la función del colegio es esencialmente formar y, sólo en un segundo lugar, educar, pues la educación es un tarea de los padres que el colegio debe de apoyar, pero no inventar. Hoy se pretende que los colegios enseñen a los alumnos la disciplina, el orden, a ser amigos, que trabaje la autoestima con programas específicos, que haga análisis funcionales de conductas para intervenir en las más desadaptativas o instaurar nuevos hábitos saludables e incluso que enseñe a comer y ser educados. Por supuesto en este paquete va incluida la transmisión de la fe. En el colegio o en la parroquia es donde ahora más se espera que los hijos aprendan sobre Dios, la Iglesia, el amor y las virtudes humanas o incluso la educación afectivo-sexual.

Me parece tremendo. Estamos viviendo un suicidio familiar en el que los padres han dejado de ver a Dios en sus vidas y en el que la primera consecuencia es la falta de crecimiento en la fe auténtica, la que lleva a vivir en la presencia de Dios y no en ir a cumplir unos preceptos. Porque a veces una voluntad movida con fuerza para hacer sacrificios, oración o voluntariado, puede ser más tóxica que el odio resentido del apóstata. Los preceptos y las obras buenas no lo son por sí mismo, sino porque anuncian un corazón abierto desde la fe, la esperanza y la caridad. Son los frutos del amor que se vive. Un cristiano no debería centrar su actividad evangelizadora en muchas actividades, sino en un testimonio de vida personal. A algunos el Señor les pide que además se manifiesten en cargos políticos, económicos, educativos, etc. y él se encarga de darles dichas autoridades o puestos, pero siempre al servicio de los demás, no para su ego narcisista. Es importante este concepto porque para un padre de familia, su camino ordinario de santificación principal es su esposa y sus hijos, no otro. Nunca debería prevalecer el trabajo. Si esto se olvida, en breve la educación de los hijos es vista como una restricción a la carrera profesional primero y al tiempo de ocio después. Es entonces cuando los problemas y las dificultades se acentúan, los hijos empiezan a estorbar y, finalmente, se convierten en cargas excesivas. Claramente los problemas de ésta índole, y llevados de esta manera, alejan cada vez más del Dios verdadero y finalmente también del Dios que nos habremos hecho a medida. Casi siempre la situación se hace incandescente a nivel matrimonial y familiar, por lo que empapados del espíritu del mundo y sus fáciles soluciones basadas en la renuncia y la comodidad o la entrega a los apetitos más subjetivos y egoístas, se abren las ventanas del divorcio y de la delegación a otros profesionales para la solución de un problema que está, en realidad, en el fondo del corazón, ya cerrado al amor verdadero, a la sencillez, a la renuncia de uno mismo por los demás, etc.

Así que me alegra que el Papa Francisco, acertando una vez más con la oportunidad del asunto y del consejo de la catequesis del 20 de mayo de 2015 (aquí la catequesis), proponga a los padres que vuelvan a ser los protagonistas de la educación.

Yo también me sumo a su invitación, haciéndole eco: ¡Padres, recuperad vuestros puestos de combate educativo, antes de que no podáis reconocer a vuestros propios hijos u os olvidéis quiénes sois!

No habrá jamás psicólogo que ame a vuestros hijos como vosotros, nunca será tan comprensivo el profesor de apoyo, ni la tía que es “profe de mates” o el primo que saca buenas notas, y nunca sus profesores le transmitirán el amor con la misma fuerza y profundidad que podéis vosotros en el día a día. Pero sobre todo, difícilmente aprenderán con otros a ser padre o madre y sentirse amados incondicionalmente, a pesar de sus éxitos, a pesar de sus bondades mayores o menores. Son los padres quienes están llamados a reflejar el verdadero sentido personal que Dios tiene para los hijos y que sólo Él, en el cielo, terminará por realizar. Se descubre la gracia de Dios en el acto educativo, no cuando se anticipa o planifica. Hay que ponerse a ello para que Dios nos muestre el camino. Hay que dedicarle tiempo, planificar desde el amor y el conocimiento de los hijos, tener esperanza y paciencia, dialogar mucho. Padres, volved al puesto de combate. Los hijos necesitan de vosotros, ¡nos necesitan! Hay que amarles antes de que cambien y no para que cambien, esto es, incondicionalmente, pero sobre todo urge entender que Dios no nos abandona a nuestro dolor o en nuestra dificultad, sino que las permite para que, misteriosamente, en ella le descubramos.

Y ¿cómo ocurrirá si delegamos en otros? No sería la primera vez que he conocido yo más a un alumno en pocas horas de evaluación y entrevista, que sus padres en toda su vida… Porque al hijo hay que conocerle desde dentro, no sólo observándole desde fuera. Hay que pararse a su lado, escucharle en su modo de expresarse, hacerle presente en cada momento familiar, si no éste le resbalará y no lo aprovechará para expresarse y crecer. Dios pasa en la presencia de una mirada, en un abrazo oportuno en el modo y en el momento justo, en el castigo que es recogido al final con amor y sin gritos de descarga emocional, en la ayuda paciente a asumir el orden diario y las reglas de la casa, pero en definitiva, por la intención libre y entregada de los padres de enseñar al hijo que es amado para que un día él también pueda dar ese amor, y no tanto para que en el momento deje de incordiar, molestar o de quitarnos tiempo.

“El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mt 16, 24), ¿no? ¿Acaso divorciarse cuando la relación se hace difícil no es renunciar a la cruz?, ¿o mandar al hijo a terapia, al neurólogo, al psiquiatra y clases de apoyo para que resuelvan su problema no es renunciar a la cruz?, ¿o pensar que “no tengo tiempo para mí”, mi pádel, mi gimnasio, mis salidas con mis amigos, mi partido de futbol en el bar, etc., no es mirarme el ombligo más que a mis hijos o a mi esposa/o? Quizás a veces se nos olvida el final de la cruz. Quizás hemos reducido el concepto de cruz a un concepto light más próximo a la dificultad que a la muerte. No. La cruz es el camino de los padres para salvarse, santificarse y encontrarse con Dios, pero debemos verla, aceptarla y subirnos voluntariamente para que sea realmente salvadora, de lo contrario, ni salva, ni es verdadera, ni es Cruz.

Quiero concluir con el final de la catequesis del Papa: “Es el momento de que los padres y las madres regresen de su exilio, – porque se han auto-exiliado de la educación de los hijos -, y re-asuman plenamente su papel educativo. Esperemos que el Señor conceda a los padres esta gracia: de no auto-exiliarse en la educación de los hijos. Y esto solamente puede hacerlo el amor, la ternura y la paciencia.”

Digamos sí a Dios, digamos sí a la familia, digamos sí a la santidad en la educación familiar. Digamos sí al amor de la Cruz, no a los sucedáneos del mundo. Porque también el matrimonio y la familia pueden dar como fruto auténtico santos padres que encarnen el mismo amor de Cristo.

Que Dios os bendiga y os dé su paz.

La educación según Mafalda

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